Rafael Márquez, recién ratificado como director técnico de la Selección Mexicana, generó polémica en su primer día al frente del equipo luego de ignorar a un reportero en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde se disponía a viajar a España para iniciar actividades de preparación rumbo al Mundial 2026.
El gesto llamó la atención porque uno de los objetivos de su etapa como auxiliar de Javier Aguirre era precisamente fortalecer su relación con los medios, un aspecto en el que el “Vasco” es reconocido como un referente por su estilo directo, abierto y cercano con la prensa.
Aguirre, quien ha dirigido selecciones como México, Japón y Egipto, es conocido por su trato franco, humor espontáneo y capacidad para generar confianza tanto en jugadores como en periodistas. Su manejo mediático ha sido considerado ejemplar en cada una de sus etapas con el Tri.
En contraste, Márquez posee una personalidad más reservada y analítica. Durante su carrera como jugador destacó por su liderazgo silencioso, profesionalismo y bajo perfil fuera de la cancha. Su estilo, más cauteloso y discreto, ha sido parte de su identidad desde su etapa en el Barcelona y en la Selección Mexicana.
El episodio en el aeropuerto abre el debate sobre el reto que enfrentará Márquez en su transición de líder dentro del vestidor a figura pública al frente del combinado nacional, especialmente en un ciclo mundialista donde la comunicación será clave para sostener la confianza del entorno futbolístico.


