El Bienestar en Nayarit: ¿Operación de Territorio o Botín de Pose?

Por: Abel Amet Lazos

La política, en su acepción más noble, es servicio; pero en su ejecución técnica, es operatividad. En el Nayarit de 2026, donde la efervescencia por la sucesión de 2027 ha comenzado a nublar la vista de no pocos funcionarios, la reciente renuncia de Patricia Urenda Delgado a la Delegación del Bienestar abre un boquete que no puede ser tapado con simple retórica.

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Las delegaciones del Bienestar no son oficinas de trámites; son la columna vertebral del proyecto de nación de la presidenta Claudia Sheinbaum. En un estado donde más de 374 mil personas dependen de estos apoyos, quien tome las riendas de la delegación debe poseer una cualidad que escasea en las pasarelas políticas: sensibilidad operativa.

La Trampa de la «Funcionalidad de Escritorio»

El análisis de percepción ciudadana (como el reciente de RUBRUM) es implacable: la gente distingue perfectamente entre el funcionario de «pose» y entrevista mediática, y aquel que se ensucia los zapatos en el territorio. Nayarit ha padecido durante años la figura del burócrata de escritorio, ese que confunde la gestión pública con la promoción personal.

Hoy, la entidad requiere de un perfil que comprenda que los programas sociales son derechos conquistados, no favores personales. La salida de la anterior delegada, marcada por señalamientos de irregularidades administrativas y falta de protección a los «Servidores de la Nación», deja una lección clara: el Bienestar en Nayarit no resiste un perfil más que priorice el beneficio particular o la imagen sobre la estructura.

El Perfil Necesario: El Factor Alicia Villaseñor

En el juego de nombres que naturalmente surge tras una vacante de este calado, hay uno que resuena por su peso específico en la maquinaria del estado: Alicia Villaseñor.

¿Por qué Villaseñor se desmarca de los aspirantes tradicionales? La respuesta está en su trayectoria. Como exdirectora General de Gestión en la Secretaría de Gobierno, Villaseñor demostró una capacidad inusual para amalgamar operaciones complejas y manejar estructuras bajo presión. No es una figura de «poses», sino de profesionalismo estructural. Su cercanía con los operadores territoriales y su comprensión de la geografía social de Nayarit la colocan en una posición de ventaja técnica sobre los nombres que solo buscan el cargo como trampolín electoral.

La Dignidad del Pueblo no es una Pasarela

La Presidenta Sheinbaum ha sido enfática: su gobierno es del pueblo y para el pueblo. En Nayarit, esa máxima se pondrá a prueba con la nueva designación. Si se opta por perfiles probados como el de Alicia Villaseñor, se estará privilegiando la consolidación de los programas y la seguridad de los trabajadores de campo, los Servidores de la Nación.

Si, por el contrario, la delegación se entrega a figuras que derrochan recursos en eventos musicales o que imitan acentos ajenos para ganar simpatía, se estará traicionando la esencia del Bienestar. Nayarit no necesita más «artistas» de la política; necesita gestores con la habilidad de traducir el presupuesto federal en justicia social real. La moneda está en el aire, y el pueblo nayarita, hoy más informado que nunca, estará observando.

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