La obesidad, la muerte lenta que nos negamos a ver

Simples Deducciones

La frase “está llena de vida”, según nuestros abuelos y padres significaba que la persona señalada estaba pasada de peso pero no veían una complicación, sino una señal de abundancia y salud, con el tiempo, los estudios de prestigiados laboratorios y analistas en comportamiento corporal nos dicen todo lo contrario, a mayor peso, mayores complicaciones, y aunque a nadie nos gusta escuchar que nos digan, “tiene que ponerse a dieta”, es una necesidad de salud.

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Pero, ¿por qué es tan difícil bajar de peso?, ¿será que carecemos de fuerza de voluntad?, ¿nos falta dinero o tiempo para consumir alimentos sanos?, ¿la mercadotecnia de las empresas multinacionales nos rebasa? o ¿será que simplemente no valoramos nuestro cuerpo, nuestra salud? En Nayarit aproximadamente 850 mil personas padecemos obesidad o sobrepeso, según la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud del Gobierno Federal.

Sin embargo, tampoco tenemos un buen ejemplo en las clínicas de salud públicas, donde el que da el consejo se queda sin éste, cómo creerle a un doctor o doctora que debemos perder X cantidad de kilos y comer sano, si a ellos no les cierra la bata, se les dificulta subir escaleras y prefieren tomar el elevador para salir a la banqueta a consumir tamales, champurrado, tacos, donas, frituras y el infaltable refresco negro, basta ver afuera de la clínicas o centros de salud, la hilera inacabable de garnachas, cuyo olor inunda hasta las oficinas y baños de estos centros de salud.

No se trata de seguir los estereotipos que imponen los medios de comunicación, de ser delgados, musculosos y tener el cuerpo “perfecto”, no, el objetivo es tener una vida plena —cuestión que resulta muy complicada si tenemos alguna de estas dos enfermedades—, y claro, ¿por qué no?, hay que sentirnos cómodos con nosotros mismos.

Desafortunadamente, de acuerdo a la revista Forbes, México enfrenta la crisis de obesidad más grave en América Latina, con 70 por ciento de los adultos con sobrepeso u obesidad, “un problema de salud pública que puede costar hasta 12 mil 500 millones de dólares para 2017”.

Cintia es un claro ejemplo de las dietas yo-yo, por herencia tiene alta presión y está a un paso de ser diabética, sus dos hijas también andan con resultados médicos no favorables, “me dicen, vaya a caminar media hora al día, esta es su dieta”, pero su pretexto principal es no tener tiempo ni presupuesto para comprar el filete de pollo, de pescado y las verduras, “sólo una vez he aguantado dos meses, diría que hice un 90 por ciento de la dieta y bajé 10, 11 kilos, festejé con comida y ya no pude parar, así he llevado mi vida, bajo subo, subo, ahora me sobran, creo 20 o más, pero no quiero sujetarme a nada”.

Cintia como miles de personas tiene la misma percepción, que la sana alimentación es muy cara, no obstante, en la compra de papayos, piña, pepinos, limones para toda una semana, más pollo y pescado gastaría quizá un poco menos que parar en los tacos, hamburguesas, pizzas y hot dogs, además de los grandes envases no retornables de refrescos; la buena comida implica inversión, si, pero más de voluntad y tiempo.

Tampoco es necesario pagar por hacer ejercicio, hay espacios públicos, áreas verdes y hasta en casa se pueden realizar ejercicios que ayudan a quemar calorías y con ello que el peso disminuya, todo es cuestión de querer, y ese es el problema.

Según las estadísticas que arroja el INEGI, señala que más del 55 por ciento de los habitantes del país no nos activamos físicamente ningún día a la semana, en contraste, recientemente una investigación de periódico global El País, arrojó que México es uno de los 10 países en el mundo donde más se consume comida “basura”, es decir, alimentos procesados.

“En México la comida chatarra, alimentos prefabricados que rebosan grasa, azúcar, sal y componentes químicos, ha ido desplazando en los últimos años a los cereales, las legumbres o las verduras frescas”, explica el estudio. Aquí entra otro factor, las horas que se pasan en el trabajo, la falta de tiempo e incluso trastornos psicológicos como estrés y depresión que propician el consumo excesivo de alimentos.

El problema es muy serio, de acuerdo al Foro Económico Mundial “La obesidad es la enfermedad crónica de crecimiento más veloz, y causa el fallecimiento de 2.8 millones de adultos por año. Las condiciones vinculadas con la obesidad, como diabetes y enfermedades cardíacas, ahora causan más muertes que la hambruna”.

Los niños y jóvenes son de los más afectados por la obesidad y el sobre peso, y es que si los adultos tenemos malos hábitos alimenticios y no hacemos ejercicio, qué les podemos enseñar a las nuevas generaciones, es cierto, la comida es una adicción, pero por salud, amor propio y hacia quienes nos rodean debemos poner manos al asunto y trabajar en ser lo más sanos posibles. Mándame tus comentarios, dudas y sugerencias a mi Facebook Juan Félix Chávez Flores o a mi correo juanfechavez@gmail.com

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