Levanta sospechas Gobernador de Sinaloa tras fuga en penal de Culiacán

Según el periodista, el priísta Quirino Ordaz ha levantado sospechas entre algunos miembros del gabinete de Seguridad Federal

El pasado 16 de marzo Juan José Esparragoza Monzón, hijo de “El Azul” Esparragoza, escapó junto con otros cuatro reos de alta peligrosidad del penal de Culiacán, en Sinaloa.

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Según Carlos Loret de Mola en su colaboración de este martes “No lleva ni 100 días de Gobernador y ya despierta sospechas”, para su columna ‘Historias de reportero”, con apenas 100 días como gobernador de Sinaloa, el priísta Quirino Ordaz, tras la fuga ha levantado sospechas entre algunos miembros del gabinete de Seguridad Federal.

Loret de Mola afirma que la fuga causó verdadera molestia entre los altos mandos militares, e incluso habrían externado abiertamente su coraje ante autoridades federales y locales. Cuentan que nunca habían visto a los generales hablar así de un Gobierno Estatal.

“Quizás el punto de desencuentro más relevante es que acusan a su administración de no estar cooperando con el Ejército y la PGR. A una semana de los hechos, según fuentes federales, el Gobierno Estatal no proporcionaba copia de los videos clave”, menciona el periodista.

El también titular del programa “Despierta con Loret”, asegura que otro punto de tensión ha sido que ante los medios de comunicación, el Gobierno Estatal ha declarado que la PGR es la que lleva la investigación, sin embargo, pero eso les parece más un intento de lavarse las manos y desviar la atención.

“porque, aseguran, la indagatoria sigue en manos de la fiscalía sinaloense y la PGR se ha concentrado en hacer diligencias para recapturar a los escapados (a través de la Agencia de Investigación Criminal) y obtener órdenes de aprehensión (por medio de la Subprocuraduría de Control Regional y Amparos)”.

Carlos Loret escribe además que las tensiones entre la PGR y la administración de Quirino Ordaz están en un punto muy alto, al grado que en la Procuraduría no descartan atraer la investigación y fincar responsabilidades a funcionarios de la Fiscalía sinaloense por su negligencia en torno a la fuga en el Penal de Culiacán.

Según el periodista,  señalan, en las primeras 48 horas después de la fuga, consideradas claves para la reaprehensión, no hubo intercambio de información ni aplicación correcta de los protocolos para una situación de esta naturaleza. “Basta recordar que la fuga se reportó en redes sociales a la 1 de la tarde del 16 de marzo, pero los custodios del penal dieron aviso hasta las 4:30 pm. Y de ahí, lentitud en toda la cadena”.

“El principal sospechoso de haber sido el orquestador de la fuga es el entonces jefe de seguridad del penal, José Mario Murillo”, menciona Carlos Loret de Mola en su columna.

Según los familiares de Murillo, denunciaron que al mediodía de ese 16 de marzo fue “levantado” por gente armada que llegó en camionetas a su domicilio. Sin embargo, Loret de Mola destaca que en base al expediente al que ha tenido acceso la autoridad federal, las cámaras de seguridad de Culiacán no registran que cerca de la casa del mando policiaco hubiera camionetas como las que describen los familiares.

“Así que para la PGR y el Ejército no hay evidencia de que esté secuestrado. Más bien sospechan que desapareció en probable contubernio con los criminales fugados”.

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