La discusión sobre la soberanía de varias islas localizadas en el río Bravo abrió un nuevo episodio en la relación fronteriza entre México y Texas. La Secretaría de Relaciones Exteriores respondió a declaraciones de autoridades texanas que reivindicaron como propias nueve islas situadas en la zona limítrofe.
La postura mexicana fue contundente al recordar que los límites internacionales están definidos mediante tratados binacionales y que ninguna entidad federativa estadounidense tiene facultades para alterarlos.
Especialistas en derecho internacional coinciden en que los asuntos relacionados con fronteras y soberanía corresponden a los gobiernos nacionales y a los organismos creados específicamente para aplicar los acuerdos vigentes entre ambos países.
En este caso, la Comisión Internacional de Límites y Aguas es la instancia encargada de analizar y determinar cualquier situación relacionada con territorios ubicados en el río Bravo.
La respuesta diplomática busca reafirmar la vigencia de los mecanismos bilaterales establecidos durante décadas para resolver controversias fronterizas y evitar interpretaciones unilaterales sobre territorios compartidos.
El tema vuelve a colocar en la agenda pública la importancia de los tratados internacionales que regulan una de las fronteras más dinámicas y estratégicas del mundo.

