El Senado de la República aprobó, con 86 votos a favor y 42 en contra, la reforma constitucional que prohíbe la doble nacionalidad para quienes aspiren a la Presidencia de México, a una gubernatura estatal o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. La iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, fue respaldada por Morena, Partido Verde y PT, y ahora será enviada a los congresos locales para su discusión y eventual ratificación.
La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, estableciendo que los aspirantes deberán contar exclusivamente con nacionalidad mexicana. La oposición calificó la medida como excluyente y perjudicial para millones de connacionales que residen en Estados Unidos y otros países, quienes han adquirido una segunda nacionalidad por razones familiares, laborales o migratorias.
Debate en el pleno: argumentos encontrados
Durante la sesión ordinaria, legisladores de distintos partidos expusieron posturas encontradas sobre el alcance de la reforma.
Críticas de la oposición
El senador de Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas, afirmó que la iniciativa no atiende los verdaderos riesgos de injerencia extranjera y acusó al oficialismo de buscar limitar la competencia electoral. Señaló que el crimen organizado, y no la doble nacionalidad, es el factor que vulnera la democracia.
El priista Manuel Añorve sostuvo que la reforma estigmatiza a quienes han adquirido otra nacionalidad, y cuestionó que la lealtad a México pueda medirse por un pasaporte o por trámites ante autoridades extranjeras.
La senadora panista Laura Esquivel Torres acusó a Morena de buscar el voto de los migrantes sin permitirles competir por cargos de alto nivel. Aseguró que la reforma castiga a quienes han construido su vida entre dos países.
Postura del oficialismo
El senador de Morena, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, defendió la iniciativa y aseguró que no está dirigida contra los mexicanos con doble nacionalidad, sino que busca garantizar que quienes ocupen los cargos más altos del país tengan un vínculo jurídico exclusivo con México.
El siguiente paso: congresos estatales
Al tratarse de una reforma constitucional, el proyecto deberá ser aprobado por al menos 17 congresos locales para que pueda ser promulgado. Morena y sus aliados confían en que la iniciativa avanzará sin contratiempos, aunque la oposición anticipa un debate intenso en los estados con alta población migrante.