Aniversario histórico

Véritas Liberabit Vos

En este mes de mayo que está por finalizar, se ha recordado el aniversario número setenta de lo que ha sido el conflicto bélico más trascendente y triste de la Historia, la conflagración que arrastró a una gran parte de Europa en los años de 1939 a 1945 y que dejó un saldo de millones de víctimas, grandes pérdidas materiales pero sobre todo la cicatriz en la carne de la humanidad que no puede llegar a entender como lo diría el escritor Thomas Hobbes en su libro Leviatán (1651) con la frase “Homini lupus est” como el hombre es el lobo para el hombre, describiendo a la perfección esa parte del ser humano cuando destruye todo a su paso.

Publicidad

La Segunda Guerra Mundial ha quedado en los anales de la Historia como una página terrible y dolorosa que aún a setenta años del cese de hostilidades sigue doliendo en el corazón de Europa, en las islas asiáticas y en la conciencia del mundo todos los estragos radioactivos de las bombas nucleares, el gas del Holocausto, los ecos de los bombardeos, el rugir de los kamikazes, el silbar de las balas y la inocencia perdida.

Las causas que produjeron este conflicto deben de buscarse en los resultados de la Primera Gran Guerra de (1914-1918) donde la consecuencia de la caída de los Imperios Centrales y los tratados de paz que no fueron lo suficientemente fuertes y para algunas de las naciones un tanto injustos, trajeron inconformidad y fueron generando deseos de revancha, sobre todo en las regiones de Alemania y de Austria, lo cual fue desarrollando el nacimiento de ideologías con un marcado carácter nacionalista, que se vio acrecentado por el desarrollo y expansión del sistema socialista que desde 1917 se había sembrado en la ex Rusia zarista y que ahora aparecía fortalecido con la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que también buscaba para sí control y dominio político y territorial.

Así se fue observando que mientras en América comenzaba en el año de 1929 una de las más grandes crisis económicas mundiales del capitalismo que derivó en la Gran depresión en los Estados Unidos con la caída de la bolsa de Wall Street  y detrás de ella como piezas de dominó muchas empresas importantes, las cuales se extenderían al continente europeo que vivía el acoso del bloque socialista con una ideología que contrastaba totalmente con el libre mercado y la propiedad privada del modelo capitalista, de esta forma en los países europeos empezó a germinar la semilla de un nacionalismo centrado en la defensa de los intereses de raza y nación y así se fue observando el surgimiento de movimientos como Las Guardias de Hierro en Rumanía de Cornelio Codreanu, el movimiento Rexista en Bélgica con León Degrelle, La Falange española o las JONS con José Antonio Primo de Rivera que posteriormente derivaron en la Guerra Civil con el triunfo del franquismo,  el Fascismo en Italia con Benito Mussolini y en específico el Nacional Socialismo de Adolfo Hitler que intenta devolver el orgullo y la fe al pueblo alemán proponiendo el rearme militar, la pureza de la raza aria y la unificación de Alemania reivindicando los territorios perdidos, restableciendo el orden teniendo el plan de combatir a todos aquellos que consideraba causantes de las desgracias de su pueblo, en particular los marxistas, los judíos y los liberales.

Con este coctel explosivo y una marcada tendencia a la soberbia y deseo de poder, las condiciones estaban dadas y el escenario listo para que el mundo viviera así una nueva guerra donde por seis años se vivirían las atrocidades del “Bellum ómnium contra omnes” la guerra de todos contra todos, donde los pactos, alianzas y tratados quedaban rotos por la ambición y la rivalidad entre naciones e ideologías.

La guerra en Europa terminó con la captura de Berlín por las tropas soviéticas y aliadas con la consiguiente rendición incondicional alemana un 8 de mayo de 1945, meses posteriores en agosto la armada Imperial japonesa fue derrotada por los Estados Unidos después del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki culminando así un 15 de agosto de 1945.

Una profunda lección dolorosa del Siglo pasado que nos mostró lo cruel y dañino que puede ser cuando los nacionalismos se malinterpretan y el hombre intenta ser superior a su prójimo, sin reflexionar que ante todo es un ser humano igual con los mismos derechos y responsabilidades. Vaya a bien que este acontecimiento solo sea una página negra de la Historia Mundial y que la conciencia de la Paz, la Justicia Social y el Respeto a la soberanía sean los pilares en que este Siglo XXI sustente el desarrollo década uno de los pueblos del orbe.

Publicidad