Aurora y sus tres intentos de ser feliz

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El novio dice: Yo te pido a ti que seas mi esposa porque te amo y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida, a su vez la novia dice: Yo te acepto a ti como mi esposo porque te amo y también prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida”, y todos en la iglesia aplauden emocionados, en algunos casos hasta las lágrimas brotan de los ojos, pero no, no es tan fácil cumplir esas palabras y Aurora lo sabe, se ha casado 3 veces y hoy, hoy es libre.

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Es enfermera de profesión y a sus 36 años lleva tres divorcios, eso sí, las tres veces cumplió con el sueño de muchas mujeres, una boda despampanante, fiesta, música, abrazos, regalos, sonrisas por todos lados, como terminan las novelas “rosas” que marcan y hasta definen cómo debe ser la vida matrimonial de los individuos. Aurora está convencida a estas alturas de la vida que: “hoy nadie quiere algo serio, ni las mujeres, ya a cierta edad si están solteros así se quieren quedar, nadie quiere compromisos”, y recuerda su historia matrimonial a grandes rasgos.

Después de 4 años y medio de noviazgo Aurora se casó a los 24 años de edad con su primer novio formal, y se divorció principalmente por la injerencia de la suegra en la relación de pareja, duró 3 años y medio casada pero inquieta por naturaleza, buscó trabajar y eso le acarreó problemas, “él me dijo, ya que empezaste a trabajar como que algo cambió en ti, te sentiste independiente y por eso me dejaste”, sin saberlo Aurora estaba siendo violentada.

Su segundo matrimonio fue a los 29 años y se separó de su esposo porque era misógino, mantenido y al parecer infiel; ella no se quería volver a divorciar porque sentía que iba a ser juzgada por la gente y por eso “aguantaba”,  él no aportaba nada para la casa, le revisaba el celular, y de manera constante amigas y conocidos le decían a Aurora que lo miraban con otras mujeres.

“Él y yo nunca nos peleábamos de novios, era de las personas que siempre te sacaban risa, pero ya que mis amigos y personas cercanas se dieron cuenta de cómo me trataba cuando ya éramos esposos, me decían que estaban sorprendidos por el cambio en su forma de ser, de actuar. No quería ni pagar la luz, vivíamos en mi departamento y la verdad me harté de él”.

Para tomar la decisión de divorciarse, influyeron sus amigos, le dieron valor y palabras de aliento, quienes de manera constante le hicieron ver que no pasaba nada si se volvía a divorciar, que la relación que llevaba con su esposo no era sana, eso de que él tuviera las contraseñas y revisara sus redes sociales no era correcto.

Su tercer matrimonio fue a los 33 años, no se casó por el civil pero si hizo boda religiosa, esta vez sólo duró un mes el compromiso sentimental, “todo fue muy rápido, duramos como 10 meses de noviazgo y nos casamos”, pero esta tercer unión pintaba mal, muy mal desde antes de efectuarse, porque Aurora encontró a su futuro marido con otra, una semana antes de prometerse amor eterno.

“Es lo más difícil que he vivido, yo lo encontré en su casa en Santiago, él es de allá, ya sospechaba yo y un día sin avisarle me fui; hasta la fecha no sé cómo fue que seguí con la boda, ya estaba todo planeado, toda mi familia de otros estados había llegado  aquí a Tepic, la familia de él todos me decían que lo perdonara, yo estaba en shock y me casé, pero algo ya estaba roto, al mes nos separamos”

Quizá la historia de Aurora sea algo distinta por su corta edad y tantos matrimonios, uno tras otro, pero los datos del INEGI revelan que en los últimos 12 años el porcentaje de divorcios en relación con los matrimonios ha aumentado enormemente, al estar, en 1994, en 5 divorcios por cada 100 matrimonios, a 22 divorcios en relación con esa misma cantidad de uniones legales, esto hasta el 2015, y según especialistas, considerando las reformas que ha habido en el tema a la fecha se ha incrementado a más de un 30 por ciento.

Ahora bien, hay muchas aristas en relación a los divorcios, habría que ver también quienes viven en unión libre y cuántas personas se han separado. Basta con analizar que muchas parejas jóvenes sólo se van a vivir juntos, tienen incluso hijos y en unos años se separan.

En palabras del director del Registro Civil en el Estado, Eduardo Naya Vidal, “los matrimonios están en boga, es una casadera, no sé si en comparación con otras décadas hayan disminuido pero siguen habiendo muchas bodas y nacimientos de nayaritas; las causas de los divorcios son diversas, yo creo que si hay una tendencia, en mi experiencia, quienes se casan muy jóvenes al primer pleito se andan divorciando”.

“Anteriormente la mujer muchas veces se casaban porque se querían salir de sus casas, porque ocupaban que las mantuvieran, casi no había empleos para ellas y los que había eran muy mal pagados, pero hoy en día las mujeres ya no ocupan a los hombres para sobrevivir ni para salirse de su casa, son autosuficientes, y creo que este cambio es para bien, porque las causas para el matrimonio son más de decisión propia”, expresa Naya.

Los divorcios son a veces la desunión física aunque en el alma haya cariño, en otros casos la ausencia de amor se confunde con costumbre y pasan varios años para decidirse, sin embargo, hoy los divorcios no son tan mal vistos como unos años atrás, quizá por ello exista la creciente demanda o bien, ¿acaso una famosa canción de Juan Gabriel tiene la respuesta?, aquella que dice, “yo no nací para amar, nadie nació para mí”. Espero tus comentarios, dudas y sugerencias en mi Facebook Juan Félix Chávez Flores o en mi correo juanfechavez@gmail.com