Cuarentena ha sido detonante para el divorcio

Si bien la pandemia no es totalmente la causante del aumento de divorcios, el tiempo de convivencia ha incrementado y el confinamiento ha sido una prueba de fuego para muchos matrimonios, donde la única salida aparente ha sido la separación.

El alza en los divorcios en México, es algo que ha sido registrado desde hace dos años cuando hubo un incremento del 6.5 por ciento, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los cuales demuestran que pasaron de 147 mil en el 2017 a 156 mil 556 en el 2018.

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Para algunas parejas, la violencia familiar agravada durante la cuarentena fue el detonante, y es que durante la crisis sanitaria, el 85 por ciento de los Centros de Atención Externa de Refugio han incrementado un 60 por ciento sus atenciones.

Tan solo del mes de marzo a junio, la Red Nacional de Refugios reportó haber brindado acompañamiento, atención integral y protección a 21 mil 74 personas, representando

un incremento del 71 por ciento de personas atendidas en comparación al mismo periodo del 2019.

Durante este periodo el 41.15 por ciento de las mujeres refirieron ser víctimas de violencia física, el 23.29 por ciento emocional, 5.46 por ciento económica y, el 3.63 por ciento sufrieron agresión sexual.

Ante la situación de riesgo al contagio de COVID-19 muchos han buscado cómo llevar a cabo un divorcio en línea y de manera exprés, puesto a que los procesos electrónicos tienen la misma validez ante un juez.

En México, el mes de abril comenzó con apenas 37 consultas sobre divorcio en Google, pero para la segunda semana de julio ya había 100 búsquedas por día sobre el tema en internet y en lo que va de agosto, ha habido un promedio de 68 inquisiciones al respecto, con un registro de más de 80 en la mayoría de los días.

Los estados con el mayor “interés” son Aguascalientes, Durango, Querétaro, Coahuila y Yucatán.

En Coahuila a inicios de abril había 28 consultas sobre divorcio o divorcio en línea, se dispararon rápidamente a 70 el 4 de abril y llegaron a 100 búsquedas el 15 de julio; en agosto el promedio de búsquedas diarias ha sido de 32, con algunos picos de hasta 82.

Psicólogos han encontrado que en estos momentos algunas patologías se exacerbaron, como la depresión, la ansiedad y el estrés. Pero de todas la más difícil ha sido el aumento del consumo de alcohol, pues en algunos casos se asocia con la violencia doméstica.

Comúnmente, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Washington, las rupturas de pareja y los divorcios aumentan después de periodos vacacionales o festivos, pues es cuando las personas pasan más tiempo juntas. Por eso a enero se le conoce como el mes del divorcio.

En México, aún no se aligeran los efectos del COVID-19, pero en lugares donde ya experimentaron al menos periodos de estabilidad, como en China, reportes de Bloomberg presentaron «números récord de solicitudes de divorcio”.

En la ciudad de Miluo, en la provincia de Hunan, algunos abogados «ni siquiera tuvieron tiempo de beber agua» porque muchas parejas esperaban en filas para solicitar el divorcio, según un informe de los medios estatales en marzo.

¿Qué factores son considerables?

Coronacompatibilidad: algunos son más relajados que otros con las medidas para protegerse de la infección. Esto genera un conflicto permanente, pues, aunque parece un tema menor, detrás de eso está el instinto de supervivencia que pone a pensar a las personas con quienes comparten su vida.

Exigencias paternas: muchas personas no estaban acostumbradas a pasar tanto tiempo al cuidado de sus hijos, pero sin escuelas, entrenamientos deportivos, fiestas, reuniones con otras familias y salidas a restaurantes, se han topado con las responsabilidades de convivir y responsabilizarse en tareas del hogar que antes no hacían.

Juntos pero separados: aún en viviendas reducidas de espacio, la cantidad de tareas, la carga del teletrabajo y la infinidad de opciones para pasar el tiempo en redes sociales, videojuegos, series y películas proveen de todo lo necesario para no tener que  conectar unos con otros, por lo que estar casados se reduce a una situación de compartir vivienda.

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