Día Internacional del Libro

Véritas Liberabit Vos

No hay nada como un libro, un libro es un vínculo entre el pasado y el futuro, es un puente entre generaciones y entre culturas, es una fuerza para crear y compartir la sabiduría y el conocimiento”

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Estas son las palabras con las que la Directora General de la UNESCO Irina Bokova dio inicio a los festejos conmemorativos del Día Mundial del libro y de los derechos de autor a celebrarse el próximo día 23 de abril, fecha simbólica para la literatura universal ya que de acuerdo a los ajustes de calendario en 1616 fallecieron Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega coincidiendo también con natalicio o  fallecimiento de grandes autores como Vladimir Nabokov, Maurice Druon, Josep Pla, Manuel Mejía Vallejo y Haldor K. Laxness, y que desde 1995 dicha Organización ha querido rendir homenaje universal a los libros y a los autores de los mismos, pero especialmente para seguir promocionando y alentando a todas las generaciones a descubrir el placer de la lectura y a valorar los elevados beneficios que conlleva el gran hábito de la misma.

Y elogiamos este hecho, ya que la lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual que al realizarla pone en acción nuestra mente y agiliza nuestro raciocinio, aumentando nuestra cultura, dándonos información selecta y completa, proporciona conocimientos exigiendo una participación activa de nuestra voluntad, una actitud dinámica que transportará al lector a ser un protagonista principal de su propio objeto de lectura abriendo así caminos insospechados haciendo que la mente se nutra con la esencia más alta del espíritu humano.

La delicada poetisa norteamericana del Siglo diecinueve Emily Dickinson al referirse al libro decía que “No hay mejor fragata que un libro para llevarnos a tierras lejanas” y el Rey de Aragón Alfonso V también conocido como el Magnánimo se refería a los libros diciendo “los libros son, entre mis consejeros los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer”, y contemporáneamente el malogrado Presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy señalaba que “Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”. Así podremos seguir mencionando infinidad de metáforas o bellas frases que engloban la importancia que tiene el libro en el devenir de la historia del hombre, porque la lectura, del mismo modo que todas las restantes actividades intelectuales, es exclusiva de los seres humanos, quiere decir entonces que la lectura es una de aquellas acciones que nos define y distingue frente a los demás seres vivos, es una función que conjunta la inteligencia y la voluntad uniendo en ello los dos objetos naturales de cada una de estas potencias, como son la búsqueda de lo verdadero y de lo bueno, proceso por el que el ser humano recibe conocimientos de manera formal, colaborando así en esa acción tan compleja como útil que es la Educación.

La lectura supondrá siempre atención, concentración, compromiso, reflexión, una actividad que por lo general comienza a adquirirse muy lentamente desde temprana edad y se mantiene de por vida, una cualidad que difícilmente se pierde con el tiempo, ya que sacia ese deseo innato de saber que posee la naturaleza humana, y precisamente si nos centramos en la raíz latina de saber que es el verbo sapere, alocución que significa saborear, placer del gusto aplicado al intelecto como puede ser el disfrute o fruición de un rico néctar que metafóricamente representaría la lectura de un buen libro, aquél que abre ventanas a nuestra vida interior, la puerta de comprensión y respeto entre los pueblos más allá de las fronteras y las diferencias.

Por ello la UNESCO desea que sea el libro un factor que contribuya a unir a la humanidad como una sola familia, compartiendo un pasado, una historia y un patrimonio que es la Cultura, sobre todo en este momento en que muchos de los valores son objeto de ataque, en que la libertad de expresión se ve amenazada, en tiempos de violencia, necedad y soberbia, son los libros quienes pueden representar la capacidad humana de evocar mundos reales e imaginarios y expresarlos en palabras de entendimiento, diálogo y tolerancia, son símbolos de esperanza y de conciliación que debemos valorar y defender.

Impulsemos la promoción de la lectura en todos los órdenes, cultivemos la semilla del hábito de la lectura y generemos seres humanos con la virtud de la estudiosidad, busquemos las estrategias para no solo hacer llegar libros sino inculcar su lectura desde lo más sencillo hasta lo más abstracto, ya que en gustos se rompen géneros, que los niños vean en los más grandes la costumbre de leer y de vivir entre libros, revistas, textos, diarios con una lectura significativa que sea parte de un escenario común.

El día del libro coincide también con el día de Sant Jordi o San Jorge patrono de Alemania y otras poblaciones donde se tiene la bonita tradición este día de intercambiar una rosa y un libro  entre los enamorados, amistades o personas queridas, porque ya lo dice un autor anónimo

“El regalo de un libro, además de un obsequio, es un delicado elogio”

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