Disfunción sexual femenina, por qué aparece y cómo tratarla

Es normal que las mujeres experimenten contrariedades de corte sexual en algún momento de sus vidas. En la mayoría de los casos es una cuestión temporal e incluso se resuelve solo, pero cuando no sucede así es pertinente tratarse y buscar ayuda profesional.

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La suma de dificultades que entorpecen el placer sexual de una mujer es conocido como disfunción sexual femenina. Aquí te decimos cuáles son las principales causas y cómo puedes prevenirlas.

Principales causas de la disfunción sexual femenina:

Hormonales. La falta de estrógeno después de la menopausia puede producir cambios en los genitales y la respuesta sexual. Los pliegues de la piel que cubren la región genital (labios) se reducen y adelgazan , exponiendo más al clítoris , lo cual podría causar una sensación punzante molesta.

Físicas. Numerosas condiciones médicas pueden contribuir a los problemas sexuales: artritis, diabetes, dolores de cabeza y dificultades urinarias o intestinales. Ciertos medicamentos, incluyendo algunos antidepresivos y sedantes, también pueden disminuir el deseo, reducir la lubricación o dificultar la capacidad para lograr el orgasmo.

Edad. Con el paso de los años la vagina tarda más tiempo en lubricarse cuando está sexualmente excitada. Su abertura también se puede estrechar y hacerse menos elástica en su interior. Estos factores producen dificultad o dolor durante el sexo (dispareunia).

Condiciones psicológicas y sociales. El estrés, enojo, ansiedad o depresión pueden causar o contribuir a la disfunción sexual. Los sentimientos con la pareja y la visión del propio cuerpo son factores adicionales que podrían combinarse para producir problemas.

De acuerdo con especialistas, la disfunción sexual se divide en cuatro trastornos:

1.- Bajo deseo sexual. Puede haber disminución de la libido o falta de impulso sexual. Es el tipo más común de trastorno sexual en las mujeres.

2.- Trastorno de excitación sexual. El deseo por el sexo está intacto, pero el cuerpo no produce suficiente lubricación para mantener la excitación durante el sexo.

3.- Trastorno orgásmico. Existe dificultad o retraso recurrente para lograr el orgasmo después de suficiente excitación sexual y estimulación continua. Si la mujer nunca ha llegado al clímax, el problema se llama trastorno orgásmico primario. En una persona que previamente ha presentado un orgasmo, pero ya no puede, se denomina trastorno orgásmico secundario.

4.- Trastorno de dolor sexual. Existe dolor asociado con la estimulación sexual o el contacto vaginal. El dolor genital recurrente o persistente asociado con el coito se llama dispareunia. Si existen espasmos involuntarios dolorosos de los músculos que rodean la entrada de la vagina, la condición se llama vaginismo.

Tips para prevenir la disfunción sexual en mujeres:

Lo más importante es consultar a un especialista cuando sufras algún tipo de disfunción. Por lo pronto puedes poner en práctica los siguientes consejos para disminuir el riesgo de sufrirlos.

+Comunícate con tu pareja. Discute los cambios físicos que están teniendo y lo que pueden hacer para satisfacerse uno al otro durante el sexo.

+La comunicación es lo más importante. Habla con tu pareja y dile exactamente qué quieres y qué no (el lujo de detalles además podría poner ‘picante’ a la plática).

+No seas predecible, prueba situaciones nuevas. Elige una habitación distinta de tu casa para tener sexo, incluso otro lugar; experimenta nuevas posiciones sexuales o hazlo en diferentes momentos del día, no esperes a que llegue la noche.

+Practica el sexo con regularidad. La actividad sexual continúa fomenta la intimidad y mejora la relación de pareja. También propicia la lubricación vaginal y ayuda a mantener los tejidos más flexibles.

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