El declive de un ícono

Véritas Liberabit Vos

Cuenta la Historia Patria que dentro de las batallas que se llevaron a cabo en la ciudad de Celaya Guanajuato durante los días 6 al 16 de abril de 1915 (hace ya 113 años) entre las tropas villistas y las carrancistas, la batalla del día 7 de abril en particular marcó el declive de un mito, el de la enorme superioridad e invencibilidad de la División del Norte encabezada por Francisco Villa a manos de su rival de guerra el General Álvaro Obregón que comandaba las fuerzas constitucionalistas.

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Definitivamente, después de esa batalla vino el declive de quién en un momento tuvo el control militar de la Ciudad de México (diciembre de 1914 cuando junto con el Ejército Libertador del Sur encabezado por Emiliano Zapata entraron victoriosos a la capital del país y ambos se dieron el lujo  de ingresar a Palacio Nacional y poder sentarse en la silla presidencial tal como ha quedado grabado en anecdótica fotografía) así como de otras regiones de vital importancia en el territorio nacional pero que al fragor de los combates la historia fue dando un giro muy diferente haciendo que los derroteros de la Revolución tomaran otro camino muy diferente al que se vislumbraba en aquel último mes de 1914.

Después de Celaya vinieron otros enfrentamientos decisivos que aunque se dio batalla, la moral de aquella fastuosa División del Norte estaba ya diezmada, lo mismo por la falta de pertrechos y municiones, que por las diferencias tan radicales en la forma de enfrentar el combate en un lugar como el Bajío tan diferente a los montes y serranías de las regiones norteñas, así como también a las estrategias presentadas por el bando opositor que implemento ya tácticas de defensa tomadas de las recientes guerras europeas como la de los Boers y de la guerra Ruso – japonesa, que eran entre otras las trincheras y  los alambres de púas unidos a un mejor armamento en artillería y ametralladoras, ante las cuales se topaba la valiente avanzada de táctica tradicional de caballería y artillería utilizada desde siempre por el Ejército del Norte, que siempre demostraron la mayor fiereza y valentía.

Así se combatió después en Trinidad y Santa Ana del Conde, es en esta batalla (3 de junio de 1915) donde ante un ataque de la artillería villista una esquirla de granada le cercena el brazo derecho al General Obregón quién a pesar de ser atendido de emergencia pierde su extremidad quedando para la historia su apodo del “manco de Celaya” exacerbando aún más el rencor hacia su rival Francisco Villa y su principal general Felipe Ángeles tal vez el mejor artillero de la revolución materia gris de las grandes victorias de la División del Norte, posterior a ello vendría otra derrota del ejército villista en la ciudad de Aguascalientes para así un 10 de julio se dispersara hacia el norte la División, dejando paso firme para que las tropas obregonistas  lideradas por el General Pablo González vencieran al Ejército del Sur encabezado por Emiliano Zapata que ante la superioridad de fuerzas cedieron al embate y se pudo tomar la capital del país, dando con ello el triunfo definitivo de los constitucionalistas, permitiendo que Venustiano Carranza traslade su gobierno a la capital y quede decretado como gobierno de facto, con el reconocimiento de los Estados Unidos. Por ello no es difícil entender el encono que sentía Villa ante el vecino del norte que vio como cargó los dados hacia el ejército rival, por lo que no dudó ni un instante en atacarlos meses después siendo así el único ataque que han sufrido los Estados Unidos en su propio suelo, llenando con ello también parte de ese orgullo roto al haberse visto vencido, pero demostrando que aún Villa no era derrotado.

Tal como lo hemos dicho, la historia de México está llena de claroscuros, tal vez por eso es mucho más apasionante, porque retrata de cuerpo entero la figura de hombres que luchan por un ideal independientemente de la fidelidad a un superior, y con claro de miras hacia las instituciones y hacia la Nación, tal es el caso de Francisco Villa que al ver la injusticia cometida en el golpe dado contra el Presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez en 1913 y la llegada al poder de Victoriano Huerta, no dudo en poner su división al servicio del Plan de Guadalupe proclamado por el Gobernador de Coahuila Venustiano Carranza y formar parte del ejército constitucionalista que encabezaban Pablo González en el noreste, Álvaro Obregón en el noroeste uniéndose a ellos en el sur Emiliano Zapata, la toma de Zacatecas es vital para el triunfo carrancista que se da el 14 de agosto de 1914 con los Tratados de Teoloyucan.

Este relativo triunfo solo dura unos meses por diferencias entre Carranza y Villa las que se tratan de resolver por una Convención de jefes militares que habiendo designado en Aguascalientes a Eulalio Gutiérrez como Presidente, y buscando una solución intermedia pide la destitución de ambos personajes generando así el enfrentamiento feroz entre constitucionalistas con Carranza y su ejército encabezado por Obregón y los convencionistas de Villa y Zapata.

Esta fue una parte del México de los caudillos que dejó una estela de sangre y violencia en nuestra Patria; en un momento amigos de lucha en otro momento enfrentados. Así la historia, años después  Zapata es acribillado  en 1919 en Chinameca, Felipe Ángeles fusilado el mismo año, Carranza muere por balas traicioneras en Tlaxcalantongo Puebla en 1920, Francisco a Villa muere en una embosca en Parral Chihuahua en 1923 y Álvaro Obregón cae fulminado por las balas justicieras mientras celebraba su regreso por segunda vez a la Presidencia en 1928; las losas funerarias serán mudo testigos de esos personajes que escribieron parte de nuestra Historia, entre ellas la famosa División del Norte.

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