El desconocido mundo electoral

Caldero Político

El proceso electoral del próximo año realmente parece un escenario desconocido para todos los actores. Los distritos son diferentes a los que conocimos durante décadas. Las reglas no escritas han sido echadas abajo hasta verse la imprudencia como una virtud. Las normas jurídicas se han transformado de forma tan radical que parece que el proceso electoral se encuentra sujeto a reglas desconocidas o de corte federal. Los mismos órganos electorales son diferentes, pues ahora vemos que trabajan de manera conjunta tanto el Instituto Nacional Electoral como el Instituto Estatal Electoral. En ese orden de ideas, vemos que los mismos consejeros electorales que antes designaba el Congreso del Estado, ahora son designados por el Consejo general del INE.

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Aquellos viejos tiempos solamente les queda lo viejo, porque esas marcas de esos tiempos ya se acabaron. La competencia ahora es muy diferente y la forma de hacer política es otra cosa. De eso podemos entresacar lecciones interesantes, buenas y malas noticias. Una lección importante es la que corresponde a las nuevas necesidades en materia de comunicación institucional. Una buena noticia es la que se relaciona con la armonización de las reglas del juego. La mala noticia es que la mayoría de la gente no se dado cuenta de que las cosas han cambiado, y no por desinterés o por ignorancia voluntaria, sino porque la gente necesita información que le abra el horizonte novedoso que se presenta a nuestra mirada.

Hasta hace algunos años el PRI era definido como “partido de Estado” y se decía que si el PRI postulaba a un candidato cualquiera, este seguro ganaba las elecciones. Se reconocía que los Estados Unidos mostraban un gran avance en los asuntos electorales luego que apenas unas horas después de cerrar sus casillas electorales, ya se sabía quién había ganado. Se decía en broma que los mexicanos éramos mejores en asuntos electorales, mejores que los gringos, pues si ellos podían saber el resultado de una elección presidencial en unas cuantas horas, nosotros sabíamos quién iba a ser presidente con meses de anticipación, desde el momento en el que el PRI postulara a su candidato, desde el momento del “destape presidencial”.

Las cosas han cambiado radicalmente y pocos hemos logrado darnos cuenta de lo que ocurre en esos asuntos. También han cambiado las reglas del juego para los medios de comunicación, pues ahora se ha rebasado la frontera de la Ley de Imprenta de 1917 expedida por Venustiano Carranza y se ha transitado a la “Ley Reglamentaria del artículo Sexto, párrafo primero, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia del Derecho de Réplica”. Los cambios son verdaderamente radicales, y hasta ahora no parece que haya conciencia de ello si nos atenemos al hecho de que hasta ahora no ha ocurrido nada a pesar de la severidad del contenido de dicha Ley, que por cierto, fue concebida, promovida y aprobada por las principales fuerzas políticas del país, por el PAN, por el PRD y por el PRI.

Localmente partimos prácticamente de cero, pues la legislación local ha sido concebida y procesada a partir de la exigencia de armonizar la Ley local respecto de la Legislación general, o sea, a partir de lo que establece la Ley General de Instituciones y Procesos Electorales, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y la Ley General de Partidos Políticos. Todas estas leyes derivan de imperativos constitucionales que fueron aprobados en la reforma constitucional en materia electoral de 2014.

Ya desde esas fechas debería haberse dado inicio a un proceso de serias y profundas transformaciones en el espacio local. Se pospusieron esos cambios y ahora ya no se puede atorar más esa dinámica transformadora. Por eso la serie de cambios que se tienen que concretar localmente, que obligan a materializar un organismo electoral que nada tiene que ver con lo que hasta hace pocos años habíamos visto. El Instituto Estatal Electoral prácticamente es un recién nacido que se enfrenta a nuevas reglas políticas y a nuevas normas Plasmadas en la Constitución local y en la legislación secundaria respectiva.

Y por si fuera poco, hay más cambios que seguramente se van a concretar en los últimos días del año que agoniza. Uno de esos cambios tiene que ver con la exhumación de la figura del Tribunal Estatal Electoral, que si mal no recuerdo, fue inhumado hace algunos años y ahora se procesa su retorno al escenario local. Un retorno que, como digo, es diferente, pues los magistrados que integraban al Tribunal Estatal Electoral de Nayarit eran designados por el Congreso local, en tanto que ahora los magistrados serán designados por el Pleno de la Cámara de Senadores, para lo que por cierto, ya se barajan varios nombres de abogados reconocidos localmente y de los que luego vamos a comentar algunas cosas que conviene tratar.

Como podemos observar, todo lo que conocíamos hasta hace poco, ha cambiado de forma tal que nos deben un proceso de información que debió haber dado inicio desde hace más de un año. ¿Quiénes tienen esa deuda?, sin duda la respuesta nos dirige la mirada al Instituto Estatal Electoral, que desde hace más de un año ya debió haber dado inicio a ese proceso de comunicación con la sociedad. Hay una pregunta que refleja todo esto que les comento: ¿sabe usted en qué distrito va a votar en las elecciones de junio de 2017? Les puedo asegurar que más del 90 por ciento de la población, o de los electores, no sabe en cuál distrito vive, en qué distrito va a votar.

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