El futuro que nos espera: La democracia

Realidad y ficción, simples coincidencias

Me levanto, me dirijo  al baño, abro el grifo  del agua: la dejo correr mientras veo el noticiario de la mañana que  critica lo antidemocrático de mi país: ¡qué razón tiene el presentador!  -le  digo a la pantalla como si me escuchara.

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Me preparo para el trabajo; salgo de la casa: un día claro, un cielo azul  soleado. Llevo la basura a la esquina, sabiendo  que el camión recolector pasa hasta en la tarde. Regreso a ver la tele: dos datos se quedan en mi mente: el 43 y el 49; pero no me detienen. Continúo: subo al carro, salgo de la casa; ingreso a la avenida sin poner las direccionales; acelero para ganarle al automóvil que se acerca. Recuerdo que debo pagar el celular: es buena hora, la avenida parece libre; solo será un momento: me detengo, pongo las intermitentes; bajo y me apresuro a la caja, pero antes, veo dos señales, una que prohíbe  estacionarse y una línea amarilla; pero solo será un momento, no me tomará mucho tiempo, qué puede pasar. Otro automóvil se detiene detrás de mí. La avenida de dos carriles se ha convertido en un cuello de botella. Escucho el claxon de varios automóviles y una que otra mentada de madre, ¡idiotas! -expreso en voz baja- ni que ellos no lo hicieran.

Continúo: me doy la vuelta en U;  veo la luz verde del semáforo parpadear, acelero de nuevo, y entonces, la luz se torna amarilla; acelero más, alcanzo a cruzar el semáforo en rojo: no pasa nada; de haber frenado hubiera perdido un par de minutos.

Al siguiente cruce veo que una persona tira una botella plástica de refresco en la banqueta, -qué inconsciente- pero para qué le digo algo, ni que fuera mi problema.  Llego a una oficina de gobierno: una larga fila para hacer un pago, ¡qué hueva! Perderé varios minutos por la ineptitud del gobierno. Pero pienso: no estoy para eso, tengo cosas más importantes que hacer; busco algún conocido: lo encuentro, le hablo, le pido, le invoco, le ruego;  a parte, es mi amigo; un favor como sea, ni que fuera tanto. Me ayuda, es mi amigo, a parte cualquier día de estos puede necesitar un favor; esto es como la rueda de la fortuna. La fila se retrasó un poco, no es para tanto, probablemente la gente no tenga nada importante que hacer.

Al salir me encuentro a un amigo, buena persona, amable, siempre cortés, trabajador, buen padre. Me le acerco y lo saludo: amigo ¿qué tal, como estás, qué haciendo por aquí?  Sacando unos permisos; protección civil, ya ves, hasta para poner un negocio y crear fuentes de empleo te ponen trabas; pero todo bien, ya me echaron la mano, me dieron los permisos. ¡Qué bueno! –le dije. Mientras se alejaba pensé: qué buen tipo, le ayudaron con los permisos de protección civil, algo leve, nada complicado; así se debe ser con la gente de bien.

Continúo: paso por una calle, agua corre por las orillas de las dos aceras; mucha agua; pinche gobierno, no hace nada: pa´ nada sirve, pinches huevones, nomás viviendo del pueblo. Recuerdo que tengo una fuga frente a mi casa. También recuerdo tener un conocido, que a su vez tiene un amigo; le hablo, me responde; es mi amigo, para eso son los amigos. -Muchos reportes de fugas, tardará un poco-, pero mi amigo le replica: ándale, es un buen amigo, no es para tanto, brincarte unos turnos y ya; todos necesitamos de otros. Quién sabe cuándo lo puedas necesitar; hay que hacer amigos: de eso se trata. Buen tipo, se jaló, eso es resolver, no tenerte esperando, que bueno, así deben ser las cosas.

Continúo: pasan de las cinco de la tarde; regreso  a la casa; ahí sigue la basura, los perros la regaron por todas partes: pinche gobierno inservible, ni eso pueden hacer. Entro a la casa: veo las noticias, puro político corrupto, pinche gobierno, no vale madre, puro robar a la gente. Pinche país de mierda. Para qué pierdo el tiempo, que se jodan ellos; mejor veo una película pirata que compre  por veinte pesos.

Después de eso, duermo, con la tranquilidad de un niño, para poder disfrutar el próximo puente; sabiendo que soy un demócrata y un buen ciudadano por votar en las elecciones. Pero llegada la media noche despierto sudando, con miedo: tuve una pesadilla, estaba con otros 43 estudiantes: nos torturaron, y justo cuando nos iban a matar desperté. ¡Uff! Qué bueno, sólo fue un sueño. Regreso a la cama; minutos después despierto, otra pesadilla: muchos padres llevamos a nuestros hijos a un cuarto; quedaron encerrados; se inició el fuego, y justo cuando se iban a quemar desperté. ¡Uff! Qué bueno, solo fue un sueño. Continuo: me duermo, al otro día despierto; lo mismo de siempre: pinche gobierno corrupto, por eso estamos como estamos.

La democracia es un sistema de vida que se manifiesta con cada acto que realizamos todos de manera cotidiana; no es la simple elección de nuestros gobernantes: ellos fueron creados a imagen y semejanza nuestra. ¡Que Dios nos bendiga; lo vamos a necesitar!

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