En la cultura política tradicional de nuestro país existen máximas que el tiempo se ha encargado de grabar en el imaginario colectivo: “En política lo importante es estar”. Esta frase, que durante décadas explicaron las formas del poder, vuelven a cobrar relevancia ahora que los procesos internos con miras a las elecciones de 2027 han comenzado a delinearse en el panorama nacional y local.
El reciente encuentro en Nayarit entre la dirigencia nacional de Morena —encabezada por Ariadna Montiel Reyes, Citlalli Hernández Mora y el coordinador Ricardo Monreal Ávila— y diversas figuras del estado, marcó formalmente el inicio de una etapa de valoraciones institucionales. El objetivo es claro: conocer y ponderar a los perfiles que, en su momento, buscarán encabezar la representación del movimiento de la Cuarta Transformación en la entidad.
En este escenario, las especulaciones previas sobre quiénes asistirían a la mesa de trabajo quedaron despejadas con la circulación de las imágenes oficiales del encuentro. Entre los convocados destacó la presencia de la licenciada Elizabeth López Blanco, conocida afectuosamente como «Eli» entre la militancia y la ciudadanía. Su asistencia no solo disipó los rumores de quienes asumían su ausencia, sino que abrió un espacio de análisis sobre los criterios que la dirigencia nacional pondera al momento de convocar a sus cuadros.
A través de sus plataformas digitales, López Blanco compartió un mensaje de corte institucional y mesurado, una postura que contrasta con la sobreexposición mediática que suele verse en estos tiempos:
“Hoy tuvimos un importante encuentro de trabajo con Ariadna Montiel Reyes, Dirigente Nacional de Morena; Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión de Elecciones; y el diputado Ricardo Monreal Ávila, Coordinador de Morena para la Primera Circunscripción. Junto con la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, reafirmamos nuestro compromiso de seguir defendiendo la soberanía nacional, consolidando los principios de la Cuarta Transformación y fortaleciendo el proyecto de nación que ha devuelto la esperanza al pueblo de México…”
Cabe destacar que más allá de la obligada cortesía institucional brindada a legisladores y alcaldes presentes, la inclusión de perfiles con trayectoria de base partidista invita a reflexionar sobre el peso del trabajo técnico y operativo. En el caso de López Blanco, su presencia se vincula directamente a los resultados entregados en las distintas encomiendas institucionales tanto locales como nacionales, como es el caso de los recientes procesos organizativos, particularmente en la coordinación local de la estrategia de afiliación “Somos Millones”, una campaña que en su momento mereció el reconocimiento explícito de la hoy presidenta de la República por el cumplimiento extraordinario de metas en el territorio nayarita.
La construcción de liderazgos de cara a los próximos retos electorales plantea un dilema metodológico y ético para los partidos políticos. Mientras algunas figuras optan por el despliegue de posicionamientos basados en encuestas, foros legislativos o gestiones municipales e invitaciones de organismos en distintos municipios fuera de sus atribuciones, el modelo original que dio origen al movimiento de transformación subraya que la legitimidad se construye abajo, mediante el diálogo directo con el pueblo, con la ciudadanía y el conocimiento real y diario del territorio, lejos de la comodidad de los escritorios.
El gran desafío metodológico para la dirigencia de MORENA rumbo al 2027 consistirá en valorar los puntajes de conocimiento del nombre de la o el político contra la solvencia moral y la aceptación real de las bases. Las encuestas son herramientas valiosas, pero su eficacia es mayor cuando reflejan un arraigo comunitario genuino y un trabajo diario comprobable, en lugar de una popularidad efímera o construida a partir de la coyuntura mediática provocada por escándalos denigrantes.
Al final del día, el proceso interno de MORENA en Nayarit apenas comienza, y la inclusión de perfiles con resultados medibles en la estructura organizativa marca la pauta de lo que vendrá. La ciudadanía y la militancia mantendrán la última palabra sobre el modelo de representación que prefieren para el futuro del estado.
Ante este panorama, la pregunta queda abierta para el análisis: ¿qué debe pesar más en la definición de los liderazgos del mañana: ¿el impacto de las mediciones de reconocimiento basados en escándalos o la constancia del trabajo honesto, territorial y de cercanía con el pueblo real de Nayarit? Usted, ¿qué opina? Las y los leo.


