Esta es la razón por la que crees que “no tienes nada que ponerte”

A todas nos ha pasado, un día de oficina cualquiera, o antes de una fiesta, abrimos nuestro clóset, buscamos en los cajones y nos abruma la sensación de que no tenemos nada que ponernos.

Entre la angustia de sentir que hay cosas que no nos quedan, otras que no van con nuestro estilo o las creemos pasadas de moda. Pero, ¿por qué sentimos que no tenemos nada que ponernos cuando nuestro clóset está lleno?

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En principio tenemos que darnos cuenta de las razones de fondo por las que no nos gusta la ropa o zapatos que teníamos: ¿son muy viejos?, ¿ya no nos quedan las prendas y el calzado?, ¿no van con nuestro estilo actual?

Muchas veces nuestro clóset está lleno de un 70 a 80% de ropa o zapatos que ya no utilizamos, por lo que es lógico que veamos más prendas que no nos pondríamos a aquellas que sí utilizamos constantemente. Para evitar esa sensación es necesario hacer una depuración profunda y dejar únicamente a la vista la ropa que nos ponemos a diario, o separarla por temporadas.

¡S.O.S.! Mi figura no es la de antes

Si hay ropa que ya no te queda porque subiste de paso, o tuviste un bebé, piensa primero: ¿cuánto tiempo tiene que no te queda?, ¿realmente volverías a ponértela si te quedara? Por último, es necesario que valores cuántas prendas en tu clóset están dentro de estas condiciones. Muchas veces creemos que si tiramos esta ropa no tendremos un motivo para recuperar nuestro peso anterior, pero nos damos cuenta de lo frustrante que es verlas a diario y sentir que no podemos usarlas. La solución es elegir una parte de estas prendas y guardarlas en una caja, para cuando recuperemos esa figura, y dejar en los cajones y en el clóset únicamente las prendas que se ajustan a nuestra figura actual.

Si, por el contrario, bajaste de peso y tienes ropa que utilizabas antes de bajar de paso, puedes mandar a ajustar las prendas que aún te gustan y donar o regalar el resto. De este modo, evitarás a toda costa recuperar el peso perdido.

En el caso de los zapatos, es difícil que dejen de quedarte, pero sí necesitas pensar cuándo fue la última vez que te los pusiste y en qué ocasiones los volverías a usar. Deja a la mano los que usas a menudo y guarda los que no usas tan seguido, pero quieres conservar para ocasiones especiales.

Separa por estaciones

En primavera y verano es difícil que utilices esos abrigos y suéteres de lana invernales, o esas botas para el frío, guárdalos en cajas o en una maleta dentro del clóset, listos para cuando lleguen el otoño y el invierno. Y en otoño e invierno puedes guardar esos vestidos veraniegos delgados, las sandalias y los shorts para el calor.

Ropa vieja o desgastada

¿Te niegas a deshacerte de tu vestido favorito o de esos jeans que te quedaban bien, pero que ya están muy desgastados? ¿Ya no puedes hacer nada más por tus botas que antes eran cómodas y ahora hasta te lastiman? En este caso puede justificarse que reemplaces las prendas o zapatos por nuevos, únicamente con la condición de desechar la prenda anterior. Puedes guardar alguna que otra prenda que tengan un valor sentimental específico, pero evita que tu clóset esté lleno de ellas.

Busca un reemplazo para ese versátil vestido negro, seguramente encontrarás otros jeans que se ajusten tan bien como los anteriores.

 

Verás que una vez que hagas esta depuración encontrarás nuevas combinaciones fácilmente, seguramente encontrarás prendas que no recordabas que tenías y que se ajustan a tu figura y estilo actuales. Recuerda que entre menos opciones tengas, será más sencillo elegir, especialmente si todas las opciones son prendas y zapatos que utilizarías. Cuéntanos qué opinas.

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