Falacias con los basificados

Crónicas Políticas

En una sociedad como la nuestra, gozar de un empleo seguro es la aspiración de una gran parte de la población; empero, ya conociendo el régimen de excepción y enormes privilegios que tienen los empleados sindicalizados del gobierno estatal, municipales y organismos para estatales, sin duda es ser uno de ellos, se convierte en el leitmotiv de todo aquel que llega cada sexenio a la administración pública.

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Desde hace cuatro sexenios, los gobernantes de manera sobria y luego exagerada en cantidades, incrementaron considerablemente la base sindical, se hizo una –mala- costumbre que al término de cada gobierno, sus fidelizados fueran basificados, en complicidad con la dirigencia de los sindicatos de burócratas, sobre todo el mayoritario, dado que entre más burócratas tuviese la administración, más cuotas serían para sus finanzas.

Este ejercicio, permitió irregularidades, tanto en la basificación de personas con cero antigüedad como en el otro extremo, la jubilación de trabajadores; recuerdo que al cierre del sexenio de Celso Delgado, un importante secretario de despacho, jubiló a su querida secretaria particular, que, según el expediente que le armaron, entró a laborar al gobierno a la tierna edad de trece años.

Y supe que un asesor jurídico, compró unas hectáreas de terrenos cercanos a la ciudad, pagando al propietario con una plaza sindical; en fin, en esos tiempos no existía transparencia ni obligación de rendir cuentas.

Ahora, en el cierre del sexenio de Roberto Sandoval, se les filtraron los nombres de ubicuos personajes que fueron basificados, y los medios registraron que los opositores a la presente administración y los protagonistas de conflictos sindicales, señalaron el inaudito que, se les dio base sindical a más de mil empleados que llegaron con este gobierno.

Es tal el desgaste mediático del gobierno que, ningún funcionario aclaró el tema, nadie dijo nada; como se carece de Secretario general de gobierno, ahí, como en muchas dependencias tienen al enemigo dentro, carecen de voz y de legitimidad para aclarar lances y dicterios que les son imputados.

Ponerle fin a creación de nuevas plazas

Antonio Echevarría Domínguez, al término de su sexenio, basificó a 1700 empleados, la mayoría de los que llegaron con él a la administración estatal; Ney González Sánchez, con esa inaudita desfachatez que tuvo en su gobierno les dio base a más de 3000 de sus fidelizado; sin margen de maniobra, Roberto Sandoval tuvo que despedir y liquidar a más de 600 de tales empleados que les dejaron.

Recuerdo una reunión que tuvo al inicio de su administración el gobernador Sandoval con los diputados, ahí en la sede del congreso, le pidió a Armando García y a sus integrantes, que implementaran una ley para que nunca más un gobernador al irse creara nuevas bases sindicales; el congreso, posteriormente actuó en consecuencia, se estableció en el presupuesto de egresos estatal, la prohibición de crear plazas, sino existe la suficiencia presupuestal que soporte tal incremento.

Ahora, al cierre del gobierno de Roberto, los trascendidos son inexactos, las bases que se están dando son solo 200, y no se crean nuevas plazas, éstos puestos, son los que han quedado vacantes a lo largo del sexenio por defunciones, jubilaciones y bajas. Son puestos que sí están en el presupuesto, esta taxativa se encuentra en el presupuesto de egresos desde 2013, y no se ha aumentado ni una sola nueva base sindical.

Tal circunstancia sin embargo, no ha impedido que distinguidos personajes de primer nivel del gobierno hayan metido a sus queridas secretarias y amiguitas especiales en la lista de los 200 basificados; empero, este es otro cantar, que obedece a la contextura (in)moral de los jefes, que, sin freno alguno actúan con evidente discrecionalidad, sin importarles que con estas acciones contribuyen al deterioro mediático del gobierno al cual ¿sirven..? Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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