Hidratación factor importante en el deporte

Se debe de considerar antes, durante y después de la competencia

Uno de los objetivos de todo atleta, es lograr su mejor desempeño físico tanto en el entrenamiento como en su competencia, logrando mejorar sus marcas. Existen  diversos factores que pueden alterar el rendimiento deportivo como la frecuencia, la intensidad  del entrenamiento y  la humedad ambiental.

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El agua es el componente  único más importante del cuerpo. En el momento del nacimiento el agua supone aproximadamente el 75 % al 85 % del peso corporal total, En adultos delgados desde un 60 % a un 70 % y en adultos obesos de un 45 % a un 55 %. El agua tiene múltiples funciones como acarrear los productos de desecho del metabolismo y de la sangre que trasporta oxígeno, nutrimentos, hormonas y otros componentes de las células para su utilización. Sin embargo, una de sus funciones más importantes, en especial para las personas físicamente activas, es la regulación de la temperatura corporal.  El agua corporal total es mayor en atletas que en no atletas y disminuye significativamente con la edad debido a la disminución de la masa corporal.

La deshidratación es uno de los problemas que puede  ser decisivo en una competencia o en algún entrenamiento, estudios demuestra que una pérdida del 2% de líquido corporal reduce la capacidad de realizar ejercicio en climas cálidos a una intensidad alta, en especial cuando la duración del ejercicio es de 90 min o mayor.

Hidratación antes del ejercicio físico
Los atletas de alto rendimiento muy seguido se encuentran expuestos a una deshidratación previa a la competencia, lo correcto es mantener los niveles de electrolitos adecuados (sodio 136 a 145 meq/L; potasio en sangre 3.5 a 5.2 meq/L). Se recomienda que el atleta antes de iniciar su competencia ingiera de 5 a 7 ml/ kg de peso corporal dos horas antes de la competencia, esto nos da el tiempo suficiente para eliminar el exceso de líquido en forma de orina antes de iniciar su competencia.

Hidratación durante la competencia. Cabe mencionar que existen deportes en los cuales es posible introducir bebidas, pero en otras ponen restricciones al acceso o no les es posible rehidratarse continuamente, por ello es importante aprovechar los momentos que tengamos para promover la hidratación en especial en lugares cálidos y húmedos. Se recomienda beber entre 200 a 300 ml cada 15 a 20 min lo cual depende de la intensidad del ejercicio  y las condiciones ambientales. Añadir glucosa  a las bebidas rehidratadoras, además de aportar una fuente de energía puede estimular la absorción de agua y sodio.

Estas prácticas de hidratación deben entrenarse previo a la competencia, para adaptar un patrón y no llevarnos sorpresas a la hora del encuentro.
Hidratación posterior a la competencia. El atleta por lo  general termina sus competencias con un grado de deshidratación, se ha sugerido que una rápida y adecuada recuperación posterior al ejercicio puede lograrse mediante la ingesta de 450 a 650 ml de líquido por cada .5 kg de peso corporal perdido durante la competencia. Es importante saber qué tipo de bebida es la que necesitamos, cuando se consume agua simple después de una deshidratación debida al ejercicio, se produce una dilución de la osmolaridad del plasma y el contenido de electrolitos, lo que ocasiona un incremento de la diuresis y reducción del mecanismo de la sed.

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