Insultante gasto en campañas políticas

Caldero Político

Si bien es cierto que la  vida democrática electoral es uno de los grandes avances de los últimos tiempos en México – pese a que en México el sistema electoral no  funciona bien-, un lastre más es el elevado costo económico de los procesos lo cual indudablemente molesta a los ciudadanos por el derroche de recursos que hacen los partidos políticos y candidatos.

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Según el portal “Alto Nivel”, el costo de las elecciones que se celebraron  el pasado 5 de junio en 13 estados ascendió  a 8 mil 520 millones de pesos, casi el doble de lo que costaron en 2010 procesos similares.

Esto incluye los presupuestos de los institutos electorales estatales, los gastos ordinarios de los partidos, excepto el dinero que los candidatos y partidos se gastarán en cada una de sus campañas, llegándose a señalar que solamente en Chihuahua, el candidato ganador erogó más de mil millones de pesos en su campaña de dispendio y excesos.

Costoso voto en México

Un ejercicio: si se dividiera esta cantidad entre los 29 millones 708,414 votantes registrados en la lista nominal de esas entidades, cada sufragio costaría 286 pesos en 2016.

Sin embargo, si se toma en cuenta que el promedio de participación ciudadana en las elecciones de 2010 fue de 49.9%, entonces el costo se incrementaría hasta 611 pesos por voto.

Definitivamente la sociedad está disgustada y desilusionada por la nula transparencia con que los partidos y los candidatos manejan los presupuestos electorales y por la falta de compromiso de los candidatos de hacer públicas sus declaraciones patrimoniales, una promesa de campaña que nadie cumple. De plano la gente está encabritada con esos abusos.

Si bien en 1990 se decidió que el financiamiento de las elecciones mexicanas debería ser público, para evitar que el capital privado decidiese los resultados o el narcotráfico, ahora con la influencia del crimen organizado persisten las dudas de que solo se utilice dinero público legal en estas elecciones.

Los dueños de los partidos, a veces familias que viven de eso, aseguran que los partidos políticos tienen una cantidad de dinero público que no alcanza para hacer una campaña (el dirigente nacional del PRD acaba de decir que ni para la renta les ajusta), por lo que echan mano de la ley para duplicar esa cantidad con donaciones y abusado de colaboradores, como asistentes que no cobran, autos prestados, amigos que pagan las tortas o la gasolina, para simular una pobreza que no existe. Dirigentes y candidatos traen las alforjas llenas.

Urge transparencia

La sociedad exige transparentar gastos de campaña y patrimonios de los candidatos. Sin embargo, “el 86% de los 7,472 candidatos que optan por  un cargo de elección popular no reportan operaciones de gastos de campaña a la Comisión de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE), de acuerdo con el último registro del organismo al 20 de mayo.

Reiteramos, el costo de las elecciones en los 13 estados que las tuvieron el pasado 5 de junio fue de 8,520 millones de pesos, una cifra excesiva ante la pobreza existente, el desempleo, la falta de oportunidades, carencias en hospitales y centros educativos y hambruna en diversas regiones del país.

Caro el voto en México

Lo que sí crece a un ritmo mucho más acelerado es el costo de ejercer el derecho al voto. En 2015, cuando también se celebraron elecciones estatales, el financiamiento a partidos políticos y los gastos de campaña fue de  5 mil 200 millones de pesos.

Se dice en el INE que se ha logrado reducir los costos de operación en las elecciones, pero el problema ha sido el financiamiento a los partidos políticos.

Si la democracia se ha encarecido se debe a  los partidos políticos.

Para que usted se dé una idea de ese fenómeno, le diremos que se estima que el financiamiento público destinado a la democracia electoral en los estados, acumulado en los nueve años del periodo 2004-2012, fue de 70 mil 014 millones de pesos, a precios constantes de 2013.

Esto se traduce en un costo anual promedio de 7 mil 779 millones de pesos, de acuerdo con el estudio Fortalezas y debilidades del sistema electoral mexicano, coordinado por Luis Carlos Ugalde y Gustavo Rivera Loret de Mola.

El caso es que el dinero que consumen los partidos y sus propietarios, así como los candidatos, es dinero público que paga la sociedad mexicana.

Cómo la ve? Es todo un abuso ¿no?

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