Juicio de mexicano acusado de matar a guardia fronterizo será en septiembre

El juicio contra el mexicano Heraclio Osorio Arellanes, presunto asesino del agente fronterizo estadounidense Brian Terry en 2010, comenzará el próximo 11 de septiembre, según se dio a conocer hoy en una corte federal de Tucson (Arizona).

El mexicano, que llegó extraditado desde su país a California el martes, compareció hoy en una corte de Tucson, donde se seguirá el caso en el que es acusado de homicidio en primer grado, entre otros cargos, y por el que enfrenta una pena máxima de cadena perpetua.

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El gobierno de México autoriza la extradición de sus ciudadanos solamente con la condición de que no enfrenten la pena de muerte.

Terry fue asesinado el 14 de diciembre de 2010 cuando se topó con Osorio Arellanes y sus cómplices, integrantes de una organización criminal dedicada a robar a traficantes de droga y a inmigrantes indocumentados en la franja fronteriza.

De los otros seis involucrados en el crimen, tres se declararon culpables, otros dos fueron hallados culpables por un jurado, y el último fue detenido en México en octubre del año pasado y está pendiente de extradición.

A Osorio Arellanes, por su parte, lo detuvieron en México en abril del año pasado.

La familia del agente abatido agradeció a través de un comunicado el trabajo conjunto entre las autoridades estadounidenses y mexicanas para extraditar a otro de los responsables de la muerte del agente fronterizo.

“A pesar de que han pasado muchos años, es reconfortan saber que agencias el orden en ambos lados de la frontera siguen comprometidos a perseguir, arrestar y llevar ante la justicia a la gente que asesino a Brian. Sus esfuerzos honran su memoria”, dijo Ralph Terry, tío del agente fronterizo y presidente de la Fundación Brian Terry.

El asesinato de Terry destapó la polémica operación encubierta del Gobierno de Estados Unidos “Rápido y Furioso”, que permitió el tránsito ilegal de unas 2.000 armas a México entre 2009 y 2010.

“Rápido y Furioso” tenía como objetivo que las armas llegasen a los cabecillas de los carteles del narcotráfico para así poder capturarlos, sin embargo, la operación fracasó y se perdió el rastro a centenares de armas.

Dos de ellas se encontraron en el lugar en el que fue asesinado Terry.