La epopeya cristera

Véritas Liberabit Vos

Algunos acontecimientos en México son tan poco conocidos o divulgados como lo fue el llamado Movimiento Cristero o Cristiada que de acuerdo a grandes historiadores como lo dice el hoy franco- mexicano Jean Meyer que fue un movimiento social con una intensa participación que casi podría equipararse con la gesta revolucionaria de 1910.

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Y justamente hablamos de Jean Meyer quién desde Francia vino a conocer el germen y desarrollo de este singular y sentido movimiento siendo tal vez el primero en estudiarlo en un contexto tal que no solo sirvió para poder titularse de su doctorado, sino que fue la simiente para despertar la conciencia y sacar a luz de un acontecimiento que solo en un país como México marcado por el “Non fecit taliter omni nationi”  donde la Virgen de Guadalupe tuvo a bien dejarnos su imagen físicamente en un milagro asombroso donde solo la fe puede entender este efecto de las rosas sobre el ayate de un indígena convertido, podría suscitar el campo fértil para que ocurriese un hecho de tal envergadura.

El producto de la investigación hecha por Meyer fue suficiente para realizar tres tomos de una magnífica obra conocida como La Cristiada (Editorial Siglo XXI 1974), que a su vez ha tomado este nombre por la forma en que fueron llamados todos estos valerosos hombres que ofrendaron su vida defendiendo su fe y cuyo grito de guerra era el de “Viva Cristo Rey” expresado tanto en el momento de una batalla como cuando se disponían a recibir la orden de ejecución que normalmente era la de fusilamiento o la horca.

Y dirán los lectores, ¿a qué viene el día de hoy que se tenga a bien desarrollar un artículo sobre este tema?, pues yo mismo me contestaría que siempre es motivante escribir sobre acontecimientos heroicos que dejaron una huella y un testimonio importante para las generaciones y que es recomendable su divulgación para que no quede en el olvido, y la otra es porque justamente este primero de abril se cumplen 90 años del martirio de uno de los personajes más importantes de esta gesta heroica, me refiero al actual beato (20 de noviembre de 2005) Licenciado Anacleto González Flores uno de sus principales líderes morales  y promotor de la resistencia pacífica; quién junto a Luis Padilla Gómez y a los hermanos Ramón y Vicente Vargas González fueron sentenciados y fusilados en el Cuartel Colorado de Guadalajara; muy recomendable es la lectura de dos de sus obras: Tú serás Rey y el Plebiscito de los Mártires donde en una manera poética y magistral da a conocer los fundamentos de lo que fue esta efusión de gallardía y fe.

El movimiento al que nos referimos tiene su desarrollo en nuestro país muy posterior a la entrada en vigor de las Leyes de Reforma y todos los avatares del siglo antepasado entre liberales y conservadores en la guerra conocida como de los Tres Años. Este acontecimiento se desató entre los años de 1926 a 1929, cuando las políticas públicas establecieron una intransigencia sobre las manifestaciones externas de culto, la regulación del número de sacerdotes por cada parroquia o ciudad legitimando estas decisiones en las leyes de nuestro país.

Estas acciones provocaron en el ánimo del pueblo católico uno de los movimientos que sociológicamente pueden tener una raíz espontánea y popular, la jerarquía eclesiástica ante las medidas adoptadas por la autoridad de ese tiempo y viendo las consecuencias que físicamente estaban padeciendo parte de la feligresía, toma la decisión de cerrar los templos y suspender el culto público,  pasando así a la clandestinidad, emulando a la Iglesia de las catacumbas de los primeros años y viendo como el pueblo se organiza y después de varios intentos de resistencia pacífica (es muy nostálgico ver las reseñas de aquellos años cuando se decreta un boicot a no adquirir mercancías de los comercios o una manifestación a base de globos) no queda otra solución que lanzarse a tomar las armas.

Jalisco, Michoacán, Guanajuato Colima parte de Nayarit fueron Estados donde la llama de la rebelión se manifestó en forma más firme y decidida, la falta de un caudillo o de conocedores de la milicia hizo que el combate fuera desequilibrado, sin embargo lo sorprendente del mismo es la férrea resistencia mostrada por los cristeros que ponían en jaque al poderoso ejército federal, posteriormente la participación del General Enrique Gorostieta Velarde da un orden y mayor estrategia a este grupo de mexicanos, que como dijimos al grito de Viva Cristo Rey animaban el espíritu y conducían su accionar.

Batallas épicas, actos de heroísmo,  algunos de ellos ya llevados a la pantalla grande (La Cristiada 2010) tales como los del niño de Sahuayo Michoacán José Sánchez del Río, Los Cristeros del Volcán de Colima con el General Dionicio Ochoa, El Martirio del Padre Pro y por ende el martirio y proceso del Maestro Anacleto González Flores que es todo un dechado de heroísmo y fidelidad a su causa y a sus principios.

La Cristiada pues fue un parteaguas en nuestra historia que sentó las bases para la libertad religiosa que hoy gozamos, pero que también ha sido la puerta de entrada de canonizaciones y beatificaciones que le han dado a nuestro país entre beatos y santos más de 50 casos que se unen a San Felipe de Jesús que fue por muchos años nuestro Primer y único Santo.