La tómbola de Morena

Doble Negación

Bien dice la canción que la vida es una tómbola. Pero también puede ser un método para tomar decisiones en la agrupación política Movimiento de Regeneración Nacional, mejor conocida como MORENA que tiene en Andrés Manuel López Obrador a su líder por los cuatro costados y hasta el momento único candidato seguro a la Presidencia de la República en 2018.

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Sabedor como pocos de los momentos políticos, así como de la lectura de la realidad nacional, atiende de manera directa los posibles obstáculos dentro de su instituto político para que no se pierda tiempo ni esfuerzo en lo que para él es lo más importante, o sea él mismo y lo que llama su camino a la presidencia y su lucha contra la mafia del poder.

Uno de esos posibles obstáculos al interior de MORENA fue resuelto de una manera democrática y tajante recientemente, se trató de la cuota de género que debe, como todo partido, cumplirse con un 50% para las mujeres. En cuanto a la posición de candidatura a la Senaduría el método fue la tómbola, y así uno a uno fueron definiéndose las entidades a donde las mujeres encabezarán las fórmulas: Nayarit, Zacatecas, entre otros.

Para el mismo tema pero en el segmento de distritos federales la solución fue todavía más práctica: recurrir a lo hecho tres años antes con una actualización a un resolutivo de la Asamblea de ese entonces. De nuevo el ejemplo es Nayarit: Distrito 1 candidato, Distritos 2 y 3 candidatas.

Así, y de una manera económica, sin que los gritos y sombrerazos se hicieran presentes, pues el método de legitimar lo que el líder supremo ya había decidido no falla en MORENA, todo pasa a segundo término para que el objetivo no se pierda. Que los esfuerzos locales no se desgasten por elecciones internas, sino que todo se defina lo antes posible para que sumen a la causa mayor.

En días recientes el escritor Héctor Aguilar Camín al referirse al más reciente libro del político tabasqueño titulado “2018: La salida. Decadencia y renacimiento de México”, le dedicó estas líneas: “No he visto nunca en López Obrador sino a un político profesional. Soy incapaz de penetrar o de creer en su dimensión ética o moral. Lo que veo en su evangelio es sobre todo el propósito  político. Creo que lee bien la revuelta moral (contra la corrupción, contra la impunidad, contra la ineficacia del Gobierno) que recorre México. Para subirse a esa creciente marea ha decidido ir un paso más allá del discurso de la indignación, hasta el discurso religioso”.

En esa medida, tenemos a un experimentado político que tiene claro su objetivo, y que como las anteriores ocasiones, lidera los sondeos y estudios de opinión, pero para la elección todavía faltan bastantes días, y bastantes cosas que sucedan. Y en ese lapso no se está exento de  los escándalos mediáticos sobre todo que algunos representantes de MORENA han sido señalados, el más reciente el delegado de Tláhuac en la Ciudad de México.