Platicar de la Independencia con niños de primaria: Un reto de tiempo

Através de amigos particulares, me llegó la invitación a platicar de la Independencia de México con niños de primero a quinto de primaria en el Colegio Liceo del Valle, ubicado en la colonia Versalles de Tepic.

No me pude negar a la petición, que finalmente me comunicó muy amablemente la maestra de esa institución, Alondra Angélica López Mejía, una joven talentosa y muy activa, que se desvive por sus alumnos con la paciencia y dedicación de los mentores clásicos.

Publicidad

El reto para mí era una experiencia novedosa pero atractiva. ¿Cómo dirigirse a los niños con el tema de la guerra de once años, en donde hubo, como en todo conflicto bélico, muertos, armas, ejércitos, ajusticiados, traiciones, emboscadas, excesos, y crueldad de todos los bandos?

Debía tener una respuesta antes del martes 15 de septiembre del 2015 a las once de la mañana, porque el programa ya estaba definido. Seguí pensando cómo hacerle, cómo empezar, cómo desarrollar el tema, y sobre todo, cómo actualizarme, pues generalmente se me ha estado invitando a hablar de otros temas, tales como Memoria Fotográfica del Nayarit Contemporáneo, Historia de la ciudad de Tepic, o para explicar a Amado Nervo como poeta y como estilista literario.

Dibujé un mapa de calles

En resumen, después de meditar la plática de la Guerra de la Independencia de México con niños de primaria de un colegio particular, decidí iniciar mi contenido dibujando un mapa de calles.

A partir de la Avenida Insurgentes, me dije, las calles de Tepic que cruzan el centro histórico de oriente a poniente y viceversa, llevan nombres de militares y guerreros insurgentes. Por ahí empezaría.

Pero tomé precauciones: Si el movimiento de independencia lleva ese nombre, tendría forzosamente que detallar de qué intentábamos independizarnos, cómo nos llamábamos antes y qué resultó después de haberse resuelto el conflicto.

Así que hablé de América y de España. De cómo se descubre este continente, de cómo se coloniza y de cómo se mantiene por trescientos años una hegemonía real en el poder de la Nueva España.

Hablé de mezclas de razas, de culturas nativas, de españoles, de criollos, de mestizos y de esclavos.

Llegaría al momento del inicio de la sublevación en 1810, y obviamente tendía que decirse algo, aunque fuera genérico, acerca de las condiciones de nuestra patria, verdaderamente pisoteada por la realeza ibérica.

Ya entonces, podría hablar de las siguientes “calles”, Francisco Javier Mina, Mariano Abasolo, Ignacio Allende, José María Morelos y Pavón, Agustín de Iturbide (hoy Emiliano Zapata), Miguel Hidalgo Y Costilla, Vicente Guerrero, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria finalmente para concluir con ese recorrido de calles de insurgentes.

El tiempo no me dejó

Soy culpable de no haber especificado correctamente el tiempo de mi participación. La maestra Alondra me dijo que más o menos unos veinte minutos, que con eso estaría bien. Los niños tendrían un festejo esa mañana, desayunarían en el mismo plantel junto a sus maestros, fueron vestidos a la usanza mexicana, incluso algunos pequeños traían la indumentaria de Hidalgo, de Guerrero, o de Guadalupe Victoria. Las niñas con falda ampona estampada con motivos patrióticos.

Ese martes 15 no llovió como días antes. Incluso hizo un sol anchuroso. En el patio del colegio se acomodaron a los cerca de 250 niños sentaditos en el suelo, muy atentos. Nos cubría muy por arriba una malla que apaciguaba el rayo de sol, aunque calorizaba. Se me presentó como cronista y periodista y empecé mi charla a las once de la mañana con veinticinco minutos. Nunca vi el reloj. No traía cronómetro y ni reparé en voltear a ver a la maestra Alondra a que me indicara cómo íbamos de tiempo. Fue muy difícil sincronizarse. Sin embargo, consideré que me fundí con los niños en los temas porque ellos también preguntaban y opinaban, sin considerar que ya era tarde.

Le di un repaso muy de carrera a los Insurgentes de Tepic

Quería terminar mi participación con el tema de cuando menos tres ilustres insurgentes ligados al movimiento de independencia de 1810, dos de ellos nacidos en lo que hoy es el estado de Nayarit y uno de Jalisco, pero comisionado a pelear por Tepic y San Blas para la causa insurrecta de aquella gesta patriótica.

También tienen calles con su nombre en recuerdo de su heroísmo:

José Francisco Severo Maldonado que nació en Tepic , entonces dependiente de la  Nueva Galicia en 1775, y murió en Guadalajara, Jalisco, el de mayo de 1832 fue un sacerdote católico, catedrático y escritor novohispano. Se unió al movimiento de los insurgentes durante la guerra de Independencia de México. Su calle se encuentra en el Fraccionamiento Estadios.

Prisciliano Sánchez Padilla nació en Ahuacatlán, hoy Nayarit, pero en ese entonces Nueva Galicia el  4 de enero de 1783, y murió en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, 30 de diciembre de 1826. Fue el primer gobernador constitucional del estado de Jalisco, diputado anteriormente, simpatizaba con las ideas independentistas y consideraba benéfico que los estados pudiesen regirse por sí mismos. La avenida  P. Sánchez es una de las arterias principales de sur a norte en la zona centro de Tepic.

José María Mercado nació en Teúl, también Nueva Galicia (hoy Jalisco) el 13 de julio de 1781 y muere en  San Blas, hoy estado de Nayarit, el 31 de enero de 1811. Fue un sacerdote, párroco de Ahualulco y militar neogallego. Tomó parte en la guerra de Independencia de México, levantándose en armas y proclamando en Jalisco la independencia.

Hidalgo lo nombró Jefe del Ejército de los Insurgentes en el Occidente por lo que se le comisionó tomar el puerto de San Blas, llegar al fortín y recuperar para la causa insurgente todo el pertrecho militar que se encontrara, y hacer llegar el botín de guerra a Guadalajara para continuar el levantamiento a favor de la independencia.

Mercado tomó la localidad de Tepic y el puerto de San Blas el 28 de noviembre de 1810. Logró dominar a los defensores de la fortaleza militar española. Partía de regreso a cumplir su misión de llevar el botín a Guadalajara, pero las circunstancias le serían desfavorables, optando por abandonar el camino en Plan de Barrancas, se despojó del armamento pesado, y regresó a San Blas solo para encontrarse en menor potencial que el enemigo. Mercado muere ahí  mismo, su cuerpo encontrado al fondo de un acantilado del cerro de Basilio.

La calle José María Mercado en Tepic es la continuación al oriente de la calzada del Ejército, desde la avenida México (nodo vial) hasta la avenida Revolución Social.

Y aún se me pasó, por la falta de tiempo que me avergüenza, hablar de cómo los estados de Hidalgo, Morelos, Guerrero, y Quintana Roo llevan nombres de soldados insurgentes. Y ciudades como Morelia, como Ciudad Victoria, como San Miguel de Allende, como Tecpan de Galeana, y ¡párenle de contar!

Publicidad