Ponderación, proporcionalidad y garantismo.

Por: Lic. Carlos Ruvalcaba Quintero.

El ministro presidente se dijo ser garantista y también ser proporcionalista, o bien, ponderacionista, si se me permite la expresión.

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Saldivar, sin llamarlo por su nombre, se refirió a Juan Antonio García Amado: hay un profesor español que critica la proporcionalidad utilizada en las cortes para resolver asuntos difíciles (palabras más, palabras menos).

La ponderación (también la proporcionalidad), podemos identificarla con Alexy, mientras que el garantismo con Ferrajoli.

Los dos son términos muy populares, pero, llegan a ser contradictorios. 

Me permito explicar la forma en la que la entiendo para constatar si uno y otro son contradictorios.

En el garantismo no hay ponderación, aunque parezca confuso. Mientras que en el nombre de la ponderación se cometen toda clase de arbitrariedades: la Cortes asumen facultades y poderes que no les corresponden, deciden fuera de la Constitución, invaden esferas del legislativo y del ejecutivo.

Un ejemplo que no ha podido derrotar la ponderación es el siguiente:

Hay niños secuestrados en peligro de muerte, que en caso de no encontrarlos rápido, morirán. La autoridad tiene detenido al responsable.

La cuestión es que, respetando el debido proceso y los derechos del imputado, no pueden lograr que declare sobre la ubicación de los menores. La autoridad se pregunta si, como es un caso extremo, ¿pueden utilizar con el imputado estrategias y mecanismos violatorios de sus derechos humanos para hacer que declare? 

La ponderación te dice que, entre el derecho del imputado debe prevalecer la vida de los menores, por tanto, la autoridad puede, incluso, torturarlo.

El garantismo dice que, sin importar la circunstancia, no se pueden violar derechos  humanos, so pretexto de que hay un bien mayor que los derechos del imputado, porque eso abriría la puerta a gobiernos tiránicos.

Lo mismo acontece cuando hablamos de Habermas y Alexy, sin distinguir que sus posturas llegan a ser contradictorias o irreconciliables.

Efectivamente, como lo dice un Twit, el ministro presidente se aventó un ensalada iusfilosófica.

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