Sin partidismos, la defensa de los Derechos Humanos

Caldero Político

La defensa de los derechos humanos en Nayarit está en las mejores manos. La presencia respetuosa, respetable, como sólido monolito ético, de Huicot Rivas Álvarez, ha venido a consolidar la actuación autónoma del organismo que preside. Ese tramo de rescate de los  intereses partidistas inició con Oscar Herrera López y costó trabajo rescatarla de manos de bucaneros de los derechos humanos.

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La bandera de los derechos humanos ha sido detonante de tentaciones. Por una parte, es verdad que hay personas que actúan indebidamente y pretenden escudarse en acusaciones de tortura, en faltas al debido proceso, entre otras, para salirse con la suya. Esta es una de las tentaciones quizá menos dañinas para la sociedad.

La peor de las tentaciones se expresa en términos dicotómicos. Por una parte, como discurso catártico de quienes desean desahogarse de frustraciones, resentimientos, amarguras y hasta traumas o complejos infantiles, pero con una piel que parece discurso político.

La otra parte de esa dualidad discursiva es la que se relaciona con los afanes de poder. El discurso de los derechos humanos se tiende a utilizar para embestir con fines partidistas. De esa manera, se embiste a las instituciones, se embiste a las personas, se ataca todo aquello que no sea de “mi utilidad”.

Eso ha ocurrido en Nayarit en el caso de la Comisión Estatal para la Defensa de los Derechos Humanos. La fundación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos corrió a cargo de Don Pedro Ponce de León. Una de las primeras recomendaciones que emitió fue una relacionada con el caso de los reos asesinados en el penal de Tepic en 1989, en el sonado Caso de los Zorros. De inmediato fue creada una Comisión “Pluripartidista” en la que las embestidas tenían fines puramente electoreros, y no en pos de la defensa de los derechos humanos. Mal inicio.

Quienes secuestraron la bandera del “zorrazo”, no lo hicieron en el afán de ampliar el horizonte de respeto a los derechos humanos. Lo hicieron para ganar votos, así de miserables esas almas sin alma. Lo que querían eran votos, no respeto a los derechos humanos. Cuando el tema de los “zorros” dejó de dar votos, se dejó de manosear.

Hoy, los epígonos de aquellos que buscaban votos y no la defensa de los derechos humanos, intentan atacar instituciones con el mismo afán, el de ganar votos o un poco de retazos de “popularidad”. Creo que hay mejores recursos para ganar votos, por ejemplo, haciendo bien las tareas públicas que se ostenten.

Lo peor que se puede hacer en el caso de la defensa de los derechos humanos es partidizar el discurso. Manosear el tema de los derechos humanos con fines partidistas es el peor atentado contra los derechos humanos que se dicen defender. El tema debe ser ajeno a intereses partidistas, se debe juzgar con respeto

Cuando se trata de hacer uso de los derechos humanos para golpear al gobierno, son los derechos humanos los que salen peor librados. Se ha criticado la baja producción de recomendaciones, pero con evidente ignorancia del tema. Un ejemplo es lo que ocurre con la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (en sentido estricto, todavía DF) en manos del PRD, que en 2016 registró más de ocho mil quejas, pero de todo ese cúmulo solamente fueron resueltas con recomendación 17. Esos datos los podemos consultar en la página web respectiva.

Esos datos no hablan mal de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, sino que son muestra de que el trabajo serio no puede realizarse de forma simplona emitiendo recomendaciones como si fuera una olla de palomitas.

Lo más grave de todo esto es que una tras otra, las recomendaciones de las Comisiones Defensoras de los Derechos Humanos, resultan soslayadas por los entes que las reciben.

Un caso verdaderamente escandaloso de la falta de respeto a las recomendaciones de los organismos encargados de la defensa de los derechos humanos es el del penal de Tepic. ¿Cuántos años y cuántas recomendaciones han sido dirigidas para cambiar el estado de cosas que priva en el penal de Tepic?

La CNDH y la CEDH, las comisiones nacional y estatal, han emitido recomendaciones que plantean poner fin al autogobierno, a la sobrepoblación, a la localización geográfica misma (el penal de Tepic se ubica en una zona de intensa actividad educativa), a los problemas de flujo de drogas, etc. No obstante, el penal ya es una bomba que truena una y otra vez.

En el caso del penal de Tepic, las muertes que se han suscitado recientemente (en lo que va de la presente administración), no pueden ni deben atribuirse al gobierno de Toño Echevarría. Ese es un problema que se ha gestado y ha crecido sin freno, desde hace décadas.

Habrá que recordar que en 1965 se registró la fuga de Ruperto Beltrán Monzón de ese lugar. Al año siguiente, en 1966, Julián Gascón Mercado publicó el decreto mediante el que se ordenó la creación del Patronato de la Ciudad de la Cultura Amado Nervo. Primero fue el panel, luego la UAN. Este es otro tema que conviene abordar más adelante.

La defensa de los derechos humanos reclama alto sentido de compromiso. En ese sentido, Huicot Rivas mencionó en su mensaje ante el pleno de la Cámara de Diputados, que “La lucha por la defensa de los derechos humanos no es una lucha que puede ni debe ser librada en forma aislada por una sola instancia. Es una labor de todos, del Estado y de la Sociedad”. Ni qué alegar en ese sentido: los derechos humanos son de todos y a todos nos corresponde su defensa a ultranza.

Es verdad. Pero el Estado no solamente es la CEDH, sino los tres poderes, los tres órdenes de gobierno, la academia, la sociedad civil, ciertamente los partidos políticos (sin caer en la trampa de la partidización), por todos.

He escuchado que la CEDH no ha parado la delincuencia organizada, que no ha encarcelado a los funcionarios corruptos, que no ha encarcelado al ex fiscal, que no ha evitado la desaparición de personas. Es cierto, tan cierto que la CEDH no ha frenado la boca de Trump, ni ha resuelto el problema judío palestino, no ha frenado a Corea del Norte, ni ha puesto en juicio a Maduro en Venezuela.

(La verdad es que debemos agradecer que la CEDH no haya resuelto todos los problemas del mundo, pues si fuese así, seguramente seríamos el ombligo del mundo, estaríamos ante un Mesías y tanto Dios como el Diablo, estarían ya de sobra, en calidad de NiNi’s).