Tigres se corona frente a un Puma

Los de San Nicolas se impusieron en penaltis frente a un equipo que acarició la remontada

Pumas compitió contra el reloj en el Estadio Olímpico Universitario. Con garra y corazón, el conjunto local saltó al césped con la determinación necesaria de lograr una remontada épica; sin embargo, perdió la batalla con el tiempo y sucumbió ante el colmillo retorcido de los Tigres.
El empate estuvo cerca. Los goles de la esperanza llegaron en el momento adecuado, pero la experiencia regiomontana bastó para apagar las alarmas de la remontada cuando el inmueble del Pedregal vivía su punto más alto. El festejo en patio ajeno era casi inminente.
Eduardo Herrera se encargó de despertar al graderío. Al 44’, el espigado delantero aprovechó un rebote en el área chica para abrir la cuenta. El 1-0 desató el desconcierto de los norteños cuando se perfilaban para mantener el cero durante la primera mitad.
Pumas regresó del vestidor a ritmo trepidante. El ingreso de Fidel Martínez cambió la cara a los anfitriones, que se mostraban deseosos de regalar una nueva alegría a los fieles seguidores que les acompañaron en un horario atípico, pero con la pasión de siempre.
Al 54’, un servicio de Fidel, desde el costado izquierdo, desembocó en un remate de cabeza lleno de fortuna. El charrúa, que no se destaca por el portento físico, se levantó con valentía y cabeceó determinado; un resbalón de Nahuel Guzmán cooperó con la causa y el 2-0 fue inminente.
El resto del encuentro transcurrió como un suplicio para los dirigidos por Guillermo Vázquez Jr.; los suyos se volcaron al frente con rigor, pero el esfuerzo nunca fue suficiente. Ricardo Ferretti empeñó toda su experiencia en adecuar a la defensiva, y coqueteó peligrosamente a su destino.
Todas las modificaciones del Tuca fueron defensivas, y más tarde que temprano pagó el precio de su osadía. Al 87’, Silvio Torales, recién ingresado por parte de Pumas, añadió la cuota de dramatismo que nunca puede faltar cuando los de azul y oro saltan al empastado.
El paraguayo apareció cuando nadie lo esperaba, con sólo 10 minutos en la presente campaña, y sacudió las redes para enviar al partido a Tiempo Extra, y a su vez, despertar una nueva esperanza para el anfitrión, que se quedó con 10 tras una barrida imprudente de Lalo Herrera.
El primer tiempo adicional fue de estudio; ambos equipos se limitaron en el arrojo, y pensaron primero en protegerse que en lastimar al contrario. La paciencia rindió frutos para el visitante, mucho más sereno con el esférico en los pies.
No podía ser de otra forma, y André-Pierre Gignac brindó un nuevo respiro a Tigres. Al 102’, el francés mostró su jerarquía al interior del área: controló de espaldas, dio la vuelta y remató fúrico, de volea, puso el 4-3, pero a esta historia le restaba lo mejor.
Al 118’, Gerardo Alcoba, un delantero improvisado, se encargó de poner el punto y final al Tiempo Extra. Con más empuje que precisión, el central anotó el último gol del campeonato y mandó el partido a los once pasos, donde el destino sonrió al más preciso: Tigres, nuevo Campeón del futbol mexicano.

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