A casi 125 años de la creación de la Diócesis de Tepic

El domingo 15 de noviembre de 1891, el chantre de la catedral de Guadalajara, Florencio Parga, vino a esta capital nayarita a dar cumplimiento a la disposición “Illud in primis”, mediante la cual el Papa León XIII creaba la Diócesis de Tepic.

Parga representaba al arzobispo de Guadalajara Pedro Loza y Pardavé, quien para esas fechas ya estaba muy anciano. De una visita de Loza a Tepic hay una muy bella crónica de Amado Nervo, quien refiere que él fue confirmado por Loza y Pardavé.

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Una vez hecha la erección canónica, quedó al frente del gobierno eclesiástico en calidad de vicario gobernador, el párroco de la catedral de Tepic Antonio Mercado.

La nueva sede episcopal era de una extensión territorial de 36 mil 191 kilómetros cuadrados, comprendiendo lo que era entonces el territorio de Tepic, así como el ´décimo cantón de Jalisco, llamado de Mascota.

Las 16 parroquias de la Diócesis eran Acaponeta, Ahuacatlán, Compostela, Ixtlán, Jala,  Jalisco (hoy Xalisco), Rosamorada, San Blas, Santa María del Oro, Santiago, Tepic, Guachinango, Mascota, San Sebastián y Talpa. Además las infrascritas vicarías, Huajicori, San Pedro Lagunillas, San José, Cacaluta, San Luis, Jalcocotán, San Leonel, Zopilote, Santa Cruz, El Nayar, Sentispac, Atenguillo, Cuale, Los Reyes y Bramador.

Un error de la iglesia en Guadalajara, omitió incluir en esta diócesis de Tepic las parroquias de Amatlán de Cañas y La Yesca.

La población de la nueva diócesis era de 150 mil habitantes, para cuya atención espiritual había 56 sacerdotes, de los cuales 8 de ellos oficiaban en Tepic y 6 en Talpa.

Ignacio Díaz y Macedo, primer obispo

El 19 de enero de 1893 el Papa León XIII preconizó como primer obispo de Tepic a Ignacio Díaz y Macedo, quien toma posesión de esta diócesis el 16 de abril del citado año. Las condiciones en Tepic eran de ignorancia y pobreza, debido a lo convulsionado del territorio en las luchas post- lozadistas, y a la falta de comunicaciones en la región.

Díaz y Macedo aceleró el paso para crear las escuelas clericales una de La Razón, y otra de la Caridad. Díaz y Macedo fundó el Hospìtal de San Vicente, atendido por las madres josefinas. Creó la imprenta del Señor San José, editando el periódico “El Orden”, primer vocero de la Diócesis. Díaz y Macedo duró 12 años de pontificado y murió en 1905.

Como segundo obispo, el Papa Pío X, llamó de León Guanajuato al padre Andrés Segura y Domínguez a hacerse cargo del Obispado. Tomó posesión el 11 de Noviembre de 1906. Entre el primer y segundo periodo, la iglesia estuvo representada por el cura José María Díaz.

Segura interviene en la huelga de Bellavista

El descontento social que en 1905 y 1909 había llevado a los obreros de la fábrica textil de Bellavista a exigir mejores condiciones de vida, planteó a Segura y Domínguez la necesidad de promover la “Asociación de Obreros” mediante la cual la iglesia intentó facilitarles la instrucción cívica y religiosa que les permitiera el mejoramiento moral y económico que demandaban.

El 8 de Diciembre de 1913, en plena revuelta revolucionaria, en una carta pastoral el obispo Segura firmaba un llamado de la iglesia mexicana a favor de la paz. Los constitucionalistas confundieron este llamado y acusaron al clero de apoyar al golpista Victoriano Huerta.

El 15 de mayo de 1914, las tropas constitucionalistas a su paso por Tepic  clausuraron el seminario, las parroquias y los colegios católicos. El 1 de Junio del año citado, el obispo Segura y otros 33 sacerdotes fueron aprehendidos y recluídos en la Penitenciaría, (hoy palacio de gobierno). Los representantes de la iglesia de Tepic fueron condenados a 8 años de prisión, pero nomás duraron 4 meses, y luego fueron llevados a un lugar de la frontera con Estados Unidos.

Al mismo obispo Segura, ya de regreso a Tepic, le correspondió la etapa de la nueva constitución de 1917, que creaba al estado de Nayarit. La iglesia fue criticada porque supuestamente apoyó a Santos Godínez para primer gobernador de Nayarit.

Luego de 17 años de obispado, Segura muere el 13 de agosto de 1918.

Tercer obispo

El tercer obispo de Tepic fue Manuel Azpeitia Palomar, quien tomó su pregón el 23 de diciembre de 1918. Reabrió el seminario diocesano. Erige tres nuevas parroquias, las de Tecuala, Las Peñas (hoy Puerto Vallarta), y la de San Pedro Lagunillas. El 28 de junio de 1922 terminaron los trabajos de la restauración de la catedral de Tepic. Aquí, el 3 de mayo de 1923 se coronó a la virgen del Rosario de Talpa, tan adorada y visitada en su templo. 

Azpeitia vio nacer al primer ejido en Nayarit, el de San Felipe Aztatán en 1918. Tuxpan en 1919; Pantanal en 1920; y otros en 1921, como Sentispac y Mecatán. La iglesia obviamente no estaba de acuerdo en desbaratar haciendas, pero ya imperaba el artículo 27 de la nueva constitución.

En 1926 la nación, representada  por el gobierno de Nayarit, ya había confiscado 10 importantes curatos de la diócesis incluyendo Tepic. Plutarco Elías Calles, encabezaba el anticlericalismo pero aplicaba la ley. El entonces gobernador José de la Peña, clausuró el seminario diocesano, pese al decreto 451 del congreso, que permitía ejercer el sacerdocio a 40 curas.

La diócesis de Tepic recuerda a algunas personas que sufrieron persecución y represión, pero que continuaron en su lucha de ministeriar la fe católica. José María Ruiz, Agustín Lizardi, José García, Ignacio Corona, Micaela Villegas, Mercedes Cervantes, y Lolita Ahumada, entre otros fieles.

En 1927 el obispo Azpeitia fue obligado a abandonar el país. La catedral quedó a cargo de Alejo Enríquez, quien experimentó las penalidades por las que atravesaba la iglesia en esos años. Se disfrazaban, usaban seudónimos, cambiaban residencias, escondiéndose en cuevas o en el monte. Los curas de Atenguillo y el de Guachinango fueron asesinados, en 1927 y 1929 respectivamente.

En algunos templos no solo de Nayarit sino de otros estados, los templos eran utilizados como oficinas de gobierno.

El 23 de octubre de 1934, tras de la guerra cristera, Azpeitia muy enfermo, se retiró de la diócesis, y su lugar fue ocupado por el obispo Anastasio Hurtado. Azpeitia moriría el 1 de marzo de 1935.

La historia del oficio en el periodo de Anastasio Hurtado merece otro capítulo de esta historia.

(Datos tomados del “Documento Histórico” de la Diócesis de Tepic, fechado en 1999, cuyos autores fueron Jesús Lerma Nolasco, Roberto Gradilla Ulloa, y Pedro Guzmán Delgado)

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