Atrapados en la modernidad líquida

Simples Deducciones

Entre el ausentismo familiar y el desconocimiento de la tecnología se abre una brecha casi insalvable entre los niños, adolescentes y sus padres; Carmina, originaria de Tuxpan y quien vive en Tepic, se da “de topes” en la pared junto con Manuel su esposo, por no haber estado más al pendiente de su hija de 15 años pero lo peor, “de nunca haberme puesto a aprender cosas en el celular, yo no sé qué es eso del feis o eso, donde se mandan mensajes”, su reproche a sí misma, está cargado de tristeza y de dolor.

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Su hija, a quien llamaré Andrea,  era, hasta hace un año, una joven despertando a la vida, con los propios altibajos de la adolescencia, la rebeldía y la apatía a convivir con la familia, a juntarse más con amigas que Carmina ni conocía, “nunca quise oír la voz de mi comadre que me decía que vigilara más a Andrea, que checara el celular que apenas estábamos pagando”.

Andrea se fue con su novio hace 4 meses y Carmina, su mamá, se enteró dos días después de buscarla en el barrio, con la familia y con compañeros de escuela, donde de paso supo que su hija, la única que tuvo, llevaba dos semanas sin presentarse a estudiar.

“Yo trabajo en un despacho de contadores y en dos casas, hago el aseo, comida y los domingos pues vendo pozole, tacos y tostadas, Manuel es albañil, trabaja todos los días, sólo viene por las noches, estamos pagando la casa y unas cuentas que se derivaron de una operación de mi mamá, apenas nos queda para comer y para los gastos de Andrea de la escuela”, dice sentada en la banqueta, acompañada de lágrimas, con su comadre a un lado.

Le pregunto por qué se enteró dos días después que Andrea decidió irse con su novio, 5 años mayor que ella, “fácil, me mandó un mensaje y yo pues nunca he sabido usar eso, sólo llamadas, ya ve que ahora uno le pone poquito y le dan llamadas gratis y pues así fue que no supe nada”.

La comadre y amiga da su versión, “yo le dije a Carmina que le pusiera el ojo, la empecé a ver con unas chamacas que incluso huelen resistol y que andan de vagas con chamacos y hasta señores así como de 40, pero no me hizo caso, le dije que le revisara el celular y que dejara algún tiempo para poner atención, pero ya ve, hay veces que no se puede”.

Sin embargo Carmina no es la única que atraviesa por esto, su historia coincide y se replica con la de muchos hogares más, en Nayarit y en todo el país la tecnología que ha avasallado todo a su paso y que dejó “fuera de moda” a los papás que se niegan a “entrarle a la modernidad y vigilar los pasos de sus hijos en las redes sociales, whatsapps y en la vida real”.

Jaime quien es papá de dos adolescentes, un hombre y una mujer dice que, “debo cuidar más la vida virtual que la que veo pasar por mis ojos, esa es sólo un 2 por ciento de lo que realmente viven mis hijos todos los días”, dice que incluso le tomó la palabra a uno de sus compañeros que es “bien aplicado en eso de celulares y tablets  y en las tardes a un compadre y a mí, nos dio lecciones de cómo entrar al whats, al Facebook, instagram y todo lo que se va creando, ahí por ejemplo supe que mi hija tenía amigos mucho más grandes que ella, o que las amigas la invitaban a vomitar lo que comiera”.

“Con mi hijo igual, que lo invitaban a pistear o a hacer burla de otros compañeritos y te digo algo, me tuve que hacer pasar por un perfil falso para estar en el nivel de ellos y así seguirles la pista más de cerca”, yo entiendo a los papás que dicen no poder congeniar con ellos o saber por dónde darle para ayudarlos, cada vez es mucho más difícil”, asegura además que no le fue fácil aprender pero recomienda que todos los padres de familia estén al pendiente de lo que sus hijos ven y textean. Ahora él, le enseña a su esposa cómo acceder a la tecnología y cómo estar al pendiente de ambos hijos.

Las ausencias de los padres de familia, sin importar si ambos conviven o sí es uno de los dos, son cada vez más prolongadas, la necesidad de llevar dinero al hogar arrastra con las horas que deberían ser para atención de los hijos, por otra parte, el acelerado crecimiento de la tecnología y la falta de interés de mamá o papá ha llevado a que los jóvenes, entablen relaciones peligrosas que los pueden llevar a cometer delitos o hasta la misma muerte.

Ya no es como antes, que sabíamos quienes eran los amigos, porque veíamos que jugaban en la calle o porque iban al cine, ahora los cuidados deben ser extremados al grado de cuidar sus celulares y aparatos de rápida comunicación, está en nosotros lograr que nuestros hijos disminuyan los riesgos de ser víctimas de la tecnología. Mándame tus comentarios dudas y sugerencias a mi Facebook Juan Félix Chávez Flores o a mi correo juanfechavez@gmail.com