Cuando la misoginia supera la razón

Simples Deducciones

La discusión familiar es acalorada, Valentina está a pocos días de tener a su primer hijo, tiene 18 años y al igual que Darío, su pareja de la misma edad, no cuenta con seguridad social ni con dinero para un hospital particular, lugar que ella desea para “aliviarse” porque tiene miedo que le pase lo que a su prima en México, que visitó 3 hospitales de salud pública ya en labor de parto y no la quisieron atender, hasta que por fin en el último de ellos, de mala gana la recibieron, con modo cortante le dijeron que por fuerza tenía que ser parto natural porque los médicos de guardia estaban descansando y no los iban a despertar.

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Valentina está aterrada, Darío sólo oye, él no planeaba que a esa edad tuviera que responder por un hijo que no desea pero que su familia le obligó a responder “como hombre”, ella tampoco tiene ganas de todo lo que se le viene encima, desveladas, cambiar pañales, amamantar, dejar de ir al antro, gastar los 500 pesos que sus papás le daban cada sábado y lo que se sume. Entusiasmo por la llegada de ese nuevo ser no hay de parte de las familias, a tal grado que ni nombre propuesto tienen, no hay espacio para él o la, nueva integrante del hogar, Vale nunca fue a consulta alguna, su mamá le dijo que no era necesario porque las mujeres de la familia, todas han salido buenas, “pa’ parir”.

Si este fin de semana se juntaron ambas familias, fue para decidir con quién va a vivir la pareja y el bebé, ninguna de las dos dice tener espacio físico para darles un “campito”, los reclamos siguen, el papá de él dice, “pos yo creo que tienen que irse a vivir contigo chamaca, porque si estás así es porque te lo anduviste resbalando a Darío y ya sabes, el hombre llega hasta donde la mujer quiere y pos mi hijo es hombre y yo no estoy de acuerdo en que vivan juntos, menos que tenga que darte dinero, si así de fácil eres pa’ andar encimándote en los hombres, pos mantén lo que traes en la panza”.

La familia de ella no la defiende del agresivo y misógino comentario, ella misma calla y asume que debe ser verdad, recuerda que en su casa años atrás la mamá les había dicho a las 3 hermanas, “ya saben, el hombre llega hasta donde ustedes lo dejen, acuérdense que, a quién le dan pan que llore”, en esa cultura “natural”, donde la mujer es la culpable de todo Valentina no quiere a su hijo, no siente el menor entusiasmo ni cariño, “no lo tiré porque me dio miedo y luego no había dinero y pues me aguanté hasta que se me vio la panza, yo le dije a Darío que se pusiera condón y no quiso, me dijo que era yo quien debía cuidarme”.

A cómo sea, la plática se extendió por más de dos horas, nada se acordó, el papá de Valentina no tuvo ni un rasgo de solidaridad con ella, “ahí están las consecuencias de ser tan livianita para no decirte cómo lo que mereces, ve buscando con algunas de tus amigas alcahuetas que te dejen quedar, aquí no te quiero con chiquillos chillando y luego se va a enfermar y ¿a quién le va a tocar pagar, pos a mi verdad?, no niña, yo no voy a ser el pagano de todo, apúrate a ver con quién te vas, esta misma semana, aquí no te queremos”, su mamá, callada en absoluto.

Darío le habló la noche del viernes, le dijo que pues ya había hablado bien con sus papás y la determinación fue que ahí en la casa de ellos no hay “chance”, que si le va a dar el apellido a “lo que nazca”, pero que antes exige la prueba, “esa que les hacen para ver si es mío, ya ni sabe uno con mujeres como tú”.

Su papá le dijo que si le llega el momento del parto y aún no se ha ido de la casa, cuando tenga a su bebé no será recibida ahí, ya que debe aprender a asumir las consecuencias de sus actos. Sin embargo, como en muchas familias hay quienes no consideran error un embarazo a esa edad, que no están de acuerdo en la misoginia, el desprecio y la actitud de las personas, Vale este domingo recibió una llamada a su celular de parte de una prima que vive en Guadalajara Jalisco, ella vivió en carne propia el rechazo de sus padres y tíos cuando se negó a casarse a los 16 años con un ganadero de 40 y se vino de ese rancho sureño a Tepic a trabajar en casa para pagar la preparatoria y después consolidar su sueño, ingresar a estudiar medicina.

Sus buenas calificaciones y el apoyo de sus patrones le permitieron obtener una beca generosa y se fue a Guadalajara, allá ingresó a una Universidad, concluyó hace 10 años la carrera y se ha especializado en cirugía estética, tiene una posición económica suficiente para acoger a su prima, a quien dejó de ver cuando apenas tenía 6 años de edad. Hoy lunes a través de terceros le hará llegar el boleto que la sacará del infierno y la llevará a empezar una nueva vida. Valentina no lo pensó un segundo cuando su prima le dijo que era bienvenida en su casa, “si te quieres traer hasta el chucho tráelo, esta es tu casa y yo te apoyo con tu bebé, no te preocupes y no creas lo que te dicen, no has fracasado, no eres una cualquiera y tu valor como mujer y persona es grandioso”.

Valentina se salió de su casa desde la tarde del domingo, sólo con lo que lleva puesto, su papá no le permitió llevarse ni la muñeca que ella conserva desde los 3 años de edad. Ha abrazado a sus 2 hermanas menores en secreto, porque el papá les prohibió hablarle, a su mamá también la abrazo y la señora le dio la bendición, le dijo que la amaba pero que nada podía hacer por ella, ya que en esa casa manda el hombre. Valentina me dijo que quería que publicara su historia, aunque a los 18 años no alcanza aún a ver muchas cosas lleva una promesa que les hizo a sus dos hermanas, una de 15 y la otra de 12, “voy a tener a mi hijo o hija y voy a estudiar y trabajar duro para llevármelas a las dos, no quiero que se queden aquí”.

Darío ni sabe que ella se va y creo nadie le dirá, seguro estoy que tampoco le importará. Me sorprendo con esta historia que pareciera de hace 20 o 30 años, sin embargo veo que sigue habiendo “hombres” machistas y abusivos, no puedo entender cómo no comprenden la importancia e inteligencia de las mujeres, su crecimiento y desarrollo, por lo pronto estoy tranquilo, Valentina tendrá ya un hogar y el futuro para ella y su hijo comienza a ser una nueva historia para escribirse. Mándame tus comentarios, dudas y sugerencias a mi Facebook Juan Félix Chávez Flores o a mi correo juanfechavez@gmail.com