Del amor platónico a otras cosas

Véritas Liberabit Vos

¿Parafernalia comercial? ¿Fecha para recordar y con sinceridad expresar deseos de amistad, alegría, fraternidad o compañerismo? Lo cierto es que febrero con su día 14 nos trae al igual que otras fechas festivas del calendario suficientes motivos para reflexionar, regalar una sonrisa, un abrazo, una golosina o simplemente escribir un artículo, en este caso es lo que deseo compartir con ustedes.

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Con motivo de este tema me llega a la mente aquél Diálogo de Platón llamado el Banquete aunque también lo han traducido como el Simposio escrito por este discípulo de Sócrates allá por el año 380 antes de Cristo y que junto con otro Diálogo de título Fedro, contienen la idea completa sobre el tema del amor, que han hecho de la figura de este idealista filósofo el prototipo fundador de un amor ideal, supremo e inalcanzable que precisamente por tener estas características es tan sublime y especial que se conoce como platónico aunque Platón no tenga nada que ver en este adjetivo calificativo.

Recuerdo como en El Banquete se nos va narrando una historia contada por Apolondro, donde narra como en una reunión ofrecida por Agatón merced a una festividad por unas batallas donde fue triunfador, una vez que se deleitaron con una pantagruélica cena, uno de los invitados Erixímaco propone a petición de Fedro que cada uno de los comensales hable sobre un tema central: Eros o el Amor, ya que es precisamente ese el tema que con mayor vehemencia fue comentado en las pláticas durante dicho convite.

Uno a uno van tomando la palabra, Fedro, Pausanías, Aristófanes entre otros donde su decir se basaba en un amor expresado más desde un punto de vista material, carnal, en muchos de los casos con un sentimiento de dolor o sufrimiento, en el turno de Sócrates el giro que toma la lectura es impactante, nos narra cómo es el origen de todo esto, en un festejo de la Diosa Afrodita (Diosa de la Belleza) se encuentran Poros que representa (la Abundancia)  y Pena que representa (la pobreza) las antípodas del poseer,  tuvieron relaciones y de su unión surgió Eros (Amor) considerado así como un equilibrio entre el tener y el deber, entre el desear y obtener, y para el filósofo entre la ignorancia y la sabiduría, tal como lo señala posteriormente el filósofo italiano F. Sciacca, ese Eros no está fuera del hombre sino en sino en su interior, el hombre es Eros, ya que Eros es ansia y búsqueda, inquietud, aspiración innata a la sabiduría la cual está presente en él pero a la vez lo trasciende, lo estimula y lo atrae, Eros no es pues ni ignorante ni sabio, sino amante de la sabiduría; así que en ese preciso momento se nos habla propiamente del nacimiento del concepto Filósofo encarnado en la imagen de Eros.

Así escudriñando en las fuentes del autor, nos encontramos con que ese amor platónico está orientado hacia un amor al conocimiento, a la sabiduría, si bien Sócrates en ese Diálogo nos dice que el amor consiste en querer poseer siempre lo bueno, y que el objeto del amor es la producción y generación de la belleza, y que también la inmortalidad es su objeto, por eso quién desea aspirar a este objeto debe considerar la belleza del alma como más importante que la belleza del cuerpo, la cual es pasajera, en cambio la verdad es inmutable, la sabiduría es bella, por ello el hombre se empeña en conocer la verdad que es el fin de su voluntad no como un mero apetito concupiscente sino como un motor interior que dignifica su categoría de ser racional.

Solo Dios es sabio y no ama la sabiduría porque es la misma sabiduría, y por lo tanto la posee, tampoco la aman los ignorantes (sofistas) que presumiendo ser sabios, estando satisfechos de sí, y creyendo no poseer dudas no desean llegar a conocerla, solo la aman aquellos que están en el medio, los seres humanos que al saber que no son Dios, desechan la ignorancia y aspiran a la sabiduría; este ser humano lo externó San Agustín es un ser frágil, que peregrina hacia lo infinito, porque en el conocimiento de la verdad hallará el hombre la vida feliz.

Bella manera mitológica y metafórica para internarnos en el origen del Amor, que resumiendo a Platón es ese impulso o motivación que nos lleva a intentar conocer y contemplar la Belleza en sí, a gozar al poseer el conocimiento pleno y diáfano que solo es posible para él conocerlo en su concepto del Mundo de las Ideas aquél paradisiaco lugar donde nuestra alma contempló directamente la Ideas y la claridad de las esencias donde todo es perfecto e incorruptible, no así como en este mundo sensible donde por esa misma causa de que aquella alma fue castigada por el Demiurgo a vivir dentro de un cuerpo material no le es posible alcanzar la pureza de ese sentimiento.

Se colige entonces que es de esa premisa donde se desprende el popular concepto de un Amor ideal, perfecto, anhelado y mirífico pero lejano e imposible ya que al ser posible, se convierte en real y todo lo real al  no ser  infinito se despoja de toda  las características anteriores y por lo tanto deja de ser Platónico.

Amor, una palabra tan corta pero con un significado tan grande y poderoso, tan poderoso que ha marcado el origen y el devenir del mundo.