Descubren dentro de la estatua de un Buda a un monje momificado

Un notable estudio llevado a cabo recientemente en Holanda, ha revelado que en una estatua de Buda, hay restos de un monje momificado. La figura data de entre 1050 y 1150 después de Cristo y está ocupada por el cuerpo de un maestro budista chino, Liuquan.

El estudio de la momia se realizó bajo la supervisión de Erik Brujin, un experto en el campo del arte y la cultura budista, quien fue invitado por el museo del Mundo en Rotterdam para realizar las investigaciones.

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El profesor fue ayudado por un equipo de médicos, que incluyó a Reinoud Vermeijeden, un médico gastrointestinal y Ben Heggelman, un radiólogo.

El trabajo reveló que las cavidades torácica y abdominal de la momia se rellenan con un material aún no identificado, mientras que también se descubrieron restos de papel que contienen mensajes en chino antiguo.

La tomografía computarizada ilustra claramente la estructura esquelética de la momia. Mientras que los médicos tomaron algunas pequeñas muestras óseas para realizar muestras de ADN.

Todos los resultados de la investigación serán publicados en un informe que verá la luz durante este semestre.

En la actualidad la momia se encuentra en exhibición en el Museo de Historia Natural de Budapest, Hungría, y estará ahí hasta mayo de este año.

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Encuentran carta de despedida junto a naufrago momificado

Junto al cuerpo se encontró una carta de despedida para su esposa Claudia, de quien se separó en 2008, quien después moriría de cáncer en el 2010, lo que afectó a Bajorat quien siguió navegando a la deriva por años

Hace una semana un grupo de pescadores en el mar de Filipinas, encontraron el yate Sayo navegando a la deriva, con la vela rota y en condiciones bastante deplorables. Cuando entraron a la embarcación en busca de sobrevivientes, se encontraron con el cadáver de un hombre totalmente momificado, recargado en una mesa, a un lado del radiotransmisor.

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Inmediatamente alertaron a las autoridades y la policía del país asiático descubrió que se trataba del alemán Manfred Fritz Bajorta, a quien nadie había visto con vida desde hace siete años. Tras una serie de investigaciones, se confirmó que Bajorta era un navegante experimentado y había recorrido el mundo desde hace 20 años en diferentes embarcaciones.

De acuerdo a los estudios llevados a cabo el forense, determinaron que la muerte fue natural, causada por un infarto al corazón y que la momificación se debió a la brisa marina, las altas temperaturas y el aire salado, lo que preservó el cuerpo en este estado.

Junto al cuerpo se encontró una carta de despedida para su esposa Claudia, de quien se separó en 2008, quien después moriría de cáncer en el 2010, lo que afectó a Bajorat quien siguió navegando a la deriva por años.

“Treinta años estuvimos en el mismo camino. Luego el poder de los demonios fue más fuerte que el deseo de vivir. Te fuiste. Que tu alma encuentra la paz. Tu Manfred.”

Buscó desde 1959 a sus amigos perdidos en el Pico de Orizaba

El hallazgo de dos cadáveres momificados en el Pico de Orizaba, encontrados por el grupo de alpinistas que este jueves escaló el volcán para localizar el sitio donde el pasado fin de semana fue descubierto un primer cuerpo, refuerza la hipótesis respecto a que los restos serían de montañistas desaparecidos el 2 de noviembre de 1959.

En conferencia de prensa realizada en Ciudad Serdán, tras descender del volcán, Hilario Aguilar Aguilar y Francisco Rodríguez, presidente del Club Alpino Mexicano y director de Protección Civil, ambos en este municipio, revelaron que los cuerpos estaban abrazos y vestían suéter rojo y chamarra azul.

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De acuerdo con sus datos, los restos fueron ubicados a 5 mil 270 metros, en la cara noreste del Citlaltépetl y, por el avanzado estado de descomposición, consideraron que tienen «muchísimo tiempo» enterrados en el hielo.

Entrevistado en una de las casas del Fraccionamiento El Paraiso de la ciudad de Puebla, el ex alpinista Luis Espinosa Ruiz, recordó que hace 55 años y 5 meses, específicamente el 2 de noviembre de 1959, un grupo de siete personas, seis de ellas integrantes de la Legión Alpina de Puebla, escaló el Citlaltépetl.

Como a las 12:15 horas de ese día, después de pasar una grieta cerca del glaciar Jamapa, localizado cerca del cráter, contó que un alud cubrió a cuatro de sus compañeros: Juan Espinosa Camargo, Enrique García Romero, Manuel Campos y Alberto Rodríguez.

El hielo arrastró a Darío Huesca, Marco Antonio Fernández Romero y a él, según cuenta Espinoza Ruiz, quien, acompañado por Edmundo Pérez, uno de los integrantes del grupo de montañistas que escalaba en segundo término, trataron de ayudar a sus compañeros, pero sólo encontraron muerto a Alberto en una grieta; en tanto, el resto quedó en calidad de desaparecido.

Desde entonces hasta 1997, don Luis realizó 20 ascensos en este coloso, con la esperanza de recuperar los cuerpos de sus amigos, sobre todo de «La Calavera», como le apodaban a García Romero, pues ambos estaban a un mes de egresar de la carrera de Ingeniería Química.

El miércoles anterior fue el día de su cumpleaños y Espinoza Ruiz recibió el «mejor regalo»: la noticia sobre que un grupo de alpinistas había fotografiado los restos de una persona en el volcán, lo que le produjo profunda alegría.

En la sala de su casa, el hombre de 78 años de edad, mostró fotografías que dan cuenta de sus mejores años en el alpinismo, el cual, pese a la tragedia, inculcó a sus hijos; además, abrió su cartera para mostrar un papel con los números telefónicos de dos guías: Francisco Reyez y Joaquín Canchola Limón, a quien habla recurrentemente para saber si hay información sobre sus compañeros, de esos que perdió hace 55 años y cinco meses, refirió.

En tanto, en Tlachichuca, otro municipio localizado a las faldas de la montaña más alta de México, Canchola Limón coincidió con Espinoza Ruiz, pues en sus 50 años como guía de alta montaña, ha participado en 10 rescates de personas que han muerto en el coloso, sin que alguien haya quedado en calidad de desaparecido, salvo este trío.

Desde su punto de vista, el cambio climático se ha comido de a poco el glaciar del Pico de Orizaba, por lo que descubrió, después de medio siglo, el lugar escogido por la montaña para enterrar a estos atletas.

Ante tal panorama, Canchola Limón consideró que, en caso de confirmarse la identidad de estas personas, sería más fácil hallar a todos, después de ubicar al primero, pues todos estaban amarrados.

Al final de la jornada, en Ciudad Serdán, Aguilar y Rodríguez reportaron el descubrimiento al Ministerio Público, con el fin de que las autoridades judiciales decidan cuándo se llevará a cabo el rescate de los cadáveres.

Los alpinistas mexicanos que hallaron los cuerpos momificados subirán el domingo al volcán con la misión de recuperarlos, aunque otro grupo ya inició la «arriesgada expedición».

A pesar del acuerdo entre los seis montañistas que hicieron el hallazgo, la foto de Mijangos fue tomada sin autorización de un grupo privado en Facebook con otros escaladores con quienes interactuaban para cruzar información.

«Sucedió lo que queríamos evitar: que un grupo de escaladores sin la formación adecuada para el rescate del cuerpo ascendieran y, por adjudicarse un hallazgo que no hicieron, convirtieran el suceso en un mercado».