Es el mejor año del Real Madrid en su historia

El 2014 significó un año memorable para los merengues conquistaron la Copa del Rey, Champions, Supercopa y Mundial de Clubes

El 2014 que cierra el Real Madrid con la conquista del Mundial de Clubes ha pasado a ser el mejor de su historia, el único en el que ha conquistado cuatro títulos tras ganar la Copa del Rey, lograr la ansiada décima Copa de Europa y mostrar superioridad aplastante en la Supercopa de Europa y Mundialito.

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Fin a un año de récords para el equipo dirigido por el italiano Carlo Ancelotti que va camino de la leyenda. Con su último partido oficial del 2014, disputará un amistoso a últimos de diciembre, amplia un récord doble. Es el equipo que más triunfos firma en un año natural y con más goles marcados. De los 63 partidos que ha disputado venció 51, los 22 últimos seguidos en una racha que va camino del Récord Guiness. Empató cinco encuentros y encajó siete derrotas. Su balance de goles a favor es de 178 por tan solo 41 en contra. Son los números que dan forma a cuatro títulos.

El inicio de todo fue el 14 de abril, la llave del éxito para Ancelotti. Vencer al eterno enemigo, el Barcelona, en la final de Copa del Rey en Mestalla fue el impulso moral que necesitaba un grupo de jugadores al que habían cambiado el concepto de juego. Aquella final tuvo un héroe, el galés Gareth Bale, con una carrera prodigiosa por la banda que concluyó superando por bajo la salida de Pinto y dando el primer título del año (2-1).

Se dejó llevar en Liga el conjunto blanco, tirando un partido en Balaídos que de haber ganado le habría dado opciones al título en una jornada en la que pincharon Atlético de Madrid, que fue finalmente campeón, y Barcelona. El objetivo verdadero era la Liga de Campeones y se reservaron fuerzas para la gran final de Lisboa.

La cita con la historia acabó en épica con el testarazo de Sergio Ramos en el minuto 93 cuando todo estaba perdido ante el Atlético de Madrid. La remontada se culminó en la prórroga (4-1) y la ansiada Décima Copa de Europa ya era una realidad.

El bloque del éxito se mantendría pero con retoques que provocaron los únicos momentos de irregularidad en el comienzo de la presente campaña. Ya no jugaron la Supercopa de Europa, el tercer título conquistado, dos jugadores importantes en el dibujo de Ancelotti: Xabi Alonso y el argentino Ángel Di María.

Aunque no se ficharon para ser sus sustitutos el alemán Toni Kroos y el colombiano James Rodríguez ocuparon sus plazas ante el Sevilla el 12 de agosto en una Supercopa de exhibición madridista con doblete del portugués Cristiano Ronaldo (2-0), extrañamente sus únicos goles en las cuatro finales disputadas.

Sin embargo se perdió la final de la Supercopa de España ante el Atlético de Madrid, rival que también venció en Liga tras una derrota en Anoeta dejando escapar dos goles de ventaja que provocó un profundo análisis en el vestuario. Un factor clave a corregir era el equilibrio, la necesidad de ayuda defensiva de jugadores tan ofensivos como Cristiano, Bale y Karim Benzema. En cuanto se implicaron más y mantuvieron su pegada la reacción llegó e iniciaron una racha que no encuentra fin (79 tantos a favor y 10 en contra).

Líderes de Liga y clasificados sobrados para octavos de final de Liga de Campeones y Copa del Rey, el equipo de Ancelotti llegó con el reto de poner el broche de oro y convertirse en Marrakech en el mejor equipo del mundo. Golearon con facilidad a Cruz Azul mexicano (4-0), con Sergio Ramos repitiendo como en ‘Champions’ gol en semifinal y final ante San Lorenzo argentino. Su testarazo de raza abrió un partido duro para el conjunto español que acabó venciendo 2-0 con tanto, como no, de Bale en una final. El primer Mundial de Clubes ya era realidad y certificaba el mejor año de la historia de un Real Madrid que nunca había conquistado cuatro títulos.

PIE DE FOTO

El Real Madrid posando con el trofeo de campeones.

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