Explosión de bomba deja al menos 80 muertos en Afganistán

Una potente bomba estalla en una concurrida zona del centro de Kabul donde se encuentran varias embajadas, provocando destrozos incluso a cientos de metros a la redonda; hay más de 350 heridos

Una poderosa bomba escondida en un camión de una empresa sanitaria estalló la mañana de hoy en la capital de Afganistán, Kabul, dejando al menos 80 muertos y cientos de heridos tras provocar daños a una embajada, dijo la policía local.

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La explosión, una de las más letales registradas en Kabul y que se produce al comienzo del mes sagrado del Ramadán, ocurrió cerca de la entrada de la embajada alemana, e hirió a algunos miembros del personal, dijo el ministro de Relaciones Exteriores germano, Sigmar Gabriel.

En el momento de la detonación, cientos de personas acudían a su puesto de trabajo, al que en esta época pueden entrar una hora más tarde por la celebración.

Al menos un guardia de seguridad afgano murió y es posible que haya más efectivos entre las víctimas, dijo Gabriel.

“Estos ataques no alteran nuestra determinación de seguir apoyando al Gobierno afgano en la estabilización del país», dijo el ministro alemán.

Un funcionario de salud pública dijo que al menos 80 personas perdieron la vida y que más de 350 resultaron heridas.

Basir Mujahid, portavoz de la policía en Kabul, dijo que los explosivos estaban escondidos en un camión de una empresa de aguas.

También sugirió que el ataque pudo haber estado dirigido a la embajada alemana.

El estallido, que destrozó ventanas y arrancó las puertas de sus marcos en casas a cientos de metros de distancia, tuvo una potencia poco frecuente.

Las víctimas parecen ser en su mayoría civiles afganos.

También entre los periodistas y medios de comunicación se han producido dos muertos y seis heridos.

La cadena pública británica BBC confirmó en un comunicado la muerte de uno de sus conductores y que cuatro periodistas han resultado heridos, mientras que el canal afgano ToloTV informó de la muerte de un empleado especializado en tecnologías de la información.

El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel, dijo que un guardia de seguridad afgano murió por la explosión y que también hubo heridos entre los empleados de la embajada de su país en Kabul.

Las embajadas de Francia y China estuvieron entre las que resultaron más dañadas, dijeron ambos países, añadiendo que no hubo señales de heridos entre sus diplomáticos.

Videos grabados en el lugar mostraron escombros en llamas, paredes derrumbadas y edificios y autos destrozados, muchos con personas muertas o heridas en su interior.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, que había pedido días atrás que los grupos armados respetaran el mes sagrado musulmán, reaccionó al ataque con una condena en los «términos más firmes».

“Incluso en este mes de Ramadán, que es un mes de oración, virtud y bendiciones, los terroristas no tienen intención de parar de matar gente inocente», dijo el dirigente en un comunicado.

Ningún grupo armado ha reivindicado todavía la autoría y los talibanes incluso rechazaron explícitamente estar detrás del ataque, asegurando que los miembros de su formación nunca están autorizados a llevar a cabo acciones como esta «sin ningún objetivo».

Los dos últimos ataques de envergadura en Kabul, el último de ellos a principios de mes, fueron reivindicados por el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

BAÑO DE SANGRE

El atentado de hoy iguala en crudeza al que el 23 de julio del año pasado tuvo lugar en una plaza de la capital cuando miembros de la minoría hazara que se manifestaban fueron blanco de un suicida que entonces causó 80 muertos y 231 heridos.

Solo un atentado en Kandahar (sur) en 2008, en el que murieron más de un centenar de personas que participaban en un festival canino, rebasa en número de fallecidos, la matanza de hoy en Kabul.

La situación de la seguridad se deteriora año a año en Afganistán después del fin, el 1 de enero de 2015, de la misión de combate de la OTAN, que continúa en el país en tareas de asesoramiento y capacitación a las fuerzas afganas.

El año pasado el país asiático registró cifras récord de víctimas civiles, con 3 mil 498 muertos, 923 de ellos niños, y 7 mil 920 heridos, de acuerdo con la misión de la ONU en Afganistán (Unama).

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