Iniciando el año

La verdad… sea dicha

Qué tal, amigo lector; hoy damos comienzo a un nuevo año repleto de esperanzas, con la intención de que este sea mejor que el que se fue. Vayamos pues con bríos a enfrentar esta nueva aventura de nuestra existencia. En mi paso por la vida he aprendido que estos días suelen ser muy especiales, mágicos, esperanzadores, y colmados de una vibra positiva. En estas fechas, la mayoría de las personas ya tenemos un sinfín de proyectos que esperamos poder cumplir a propósito del año nuevo. Atrás dejamos todos los malos momentos y las metas no alcanzadas. Luego de un repaso por nuestra vida, decidimos que a partir de hoy, lo que sigue es punto y aparte.

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El escritor Og Mandino, respecto al tema escribió algunos pensamientos que aún recuerdo, palabras más, palabras menos, expresó: “La última vez que visitamos la Iglesia, fue para dar gracias por las bendiciones recibidas: la compra de una casa, la carrera universitaria, un buen trabajo, la  salud, el amor, y tantos bellos instantes que nos llenaron de suma alegría. Pero tal vez también deberíamos agradecer por las cosas malas que gracias a Dios no nos tocaron: la muerte de un ser querido, una enfermedad incurable, una deuda impagable, una catástrofe climatológica, por decir algo; cada quien tendrá su muy personal opinión sobre esta lista, de acuerdo a sus realizaciones de vida. Pero echar un vistazo a las desgracias que no tuvimos, también es una forma de valorar muchas de las cosas bellas que disfrutamos desde el momento en que nacemos, y en las que a veces ni siquiera pensamos”.

Por estos días, uno de nuestros principales objetivos debiera ser la búsqueda constante de la felicidad basada en la tranquilidad, la prudencia, la salud, y el bienestar socioeconómico; claro, haciendo del dinero un complemento, no una razón de existencia. Tomando en cuenta que nuestro paso por esta vida es más que efímero, rodearnos de personas y elementos que nos ayuden a crecer en el terreno material y espiritual es, creo, de elemental necesidad;  vamos, en la medida de lo posible fabricarnos el bienestar, aunque a veces tengamos que lidiar con seres negativos; pero, cuánta razón tenía nuestro poeta Amado Nervo, cuando señalaba: “Cada quien es arquitecto de su propio destino.”

Ciertamente muchas de las cosas buenas o malas que nos pasan son producto de nuestro comportamiento y manera de pensar, de visualizar nuestro objetivo; quienes han estudiado por lo menos un poco de  metafísica no me dejarán mentir en el hecho de que el poder de la mente es infinito, y sólo basta idealizar algo y trabajarlo con seguridad para que se cristalice. Bueno, no todos estamos preparados para entender estas cuestiones mentales y hasta cierto punto algo etéreas. Partiendo de estos conceptos nos daremos cuenta que hasta el pensar debe ser siempre en sentido positivo.

LA TALLITA

Prócolo; con este nombrecito me acordé del cómico que hace años venía como parte del elenco de la carpa de Teatro “La Tallita” un espectáculo que año con año hacía su temporada aquí en Tepic, y se instalaba precisamente en los terrenos que estaban en frente de la Estación del Tren; desde luego que le estoy platicando de hace bastante tiempo, allá por los años 80s. La Tallita traía a sus artistas para presentar obras de teatro universal, eran artistas desconocidos, pero con un gran talento y profesionalismo, ahí me tocó ver obras como; Los árboles mueren de pie, El derecho de nacer, El exorcista, y comedias ligeras, además de las puestas con sentido dramático que eran su especialidad, como Corona de lágrimas. Bueno, pero el gran Prócolo, prieto y aguado, así se hacía llamar el cómico, era la estrella de la carpa; al más puro estilo del famoso Jesús Martínez “Palillo” utilizaba el recurso de la sátira política y las pícaras palabras en doble sentido para entretener a su público que apenas le veía aparecer en el escenarios y ya estaban muertos de la risa.

En aquel entonces, a la entrada de la carpa se instalaba una mesa de vendimia donde preparaban un rico pollo con papas y adobo, además de enchiladas y tostadas que era necesario comprar antes de la función o saliendo de ella, porque sino era como no haber ido. Que cosas tan más sabrosas. Por cierto, también en el espectáculo se presentaba Susy Moreno, un artista que personificaba a un gay muy simpático quien vestido con su sobrero floreado, diseñado con la misma tela de su camisa, y sus pantalones ajustados más allá del ombligo, junto con su maquillaje femenino, hacía las delicias de las mujeres  cuando cantando y bailando con singular estilo llamaba a los hombres  para que le acompañaran al escenario; fijaba su vista en algún señor que se ponía rojo de la pena, y eso era suficiente para alegrar el ánimo de todos los asistentes. Don Susy Moreno era el dueño de la Tallita, quien abajo del escenario era un hombre serio y respetado. Los años pasaron, y un día “La Tallita” no regresó, dejando en el recuerdo de muchos nayaritas el espectáculo artístico y cultural de aquellos buenos actores y actrices. De don Prócolo, se dijo que se quedó a vivir en Tepic, algo que no dudaría pues quien conoce esta tierra bendita siempre quiere quedarse a vivir en ella. Hasta pronto. Hasta pronto. Para comentarios mi correo electrónico robleslaopinion@hotmail.com

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