Las penales de Nayarit

Caldero Político

Luego de la contienda electoral 2017 –donde  los asesores de los aspirantes hicieron todo para que los candidatos señalaran   errores y omisiones de las actuales autoridades con el propósito de hacer ver mal a los gobernantes sobre la situación de las cárceles y vender la idea de que los que llegan son los ‘mesías’ o ‘salvadores’ de cualquier situación-, es la hora de atender ese tema,  advertir posibles soluciones y propuestas; es decir,  tomar ‘el toro’ por los cuernos.

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Dice la gente  que los gobiernos que ya van de salida  se comportan indiferentes y hasta irresponsables en el tratamiento de aspectos que van dejando ‘para el último’ sin pensar que esas omisiones pueden provocarles terribles dolores de cabeza al dejar sus mandatos.

Las penales de Nayarit son de las peores del país, y el estado es el que menos puntaje tiene, al menos en el primer trimestre de 2016.

Será verdad, será mentira, pero muchas de esas notas ‘malas’ para el estado, seguirán viéndose de aquí hasta que termine el actual periodo que encabeza Roberto Sandoval. Empero, eso no quiere decir que los difusores de esas notas estén mintiendo, no, lo que se subraya es la oportunidad para soltar ese tipo de noticias cuando más se prende la política de la sucesión.

Nuestras penales, mal calificadas

Tras realizar un estudio, la CNDH le otorgó a las cárceles de Nayarit una calificación promedio de 4.11, la más baja. Se detectaron mayores condiciones de hacinamiento, sobrepoblación, fallas en las condiciones de higiene y deficiencias en la alimentación de los reos, entre otros temas. El documento detalla que la cárcel con peor calificación en el país es la de Bahía de Banderas, en plena Riviera Nayarit. Si fuera de esa penal de la zona turística se respira sol, playa, arena y magnífica gastronomía, en la penal no hay ni agua mucho menos alimentos suficientes o buena atención.

Así, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos divulgó que  las penales de Nayarit son los peores del país, detectando condiciones de hacinamiento, sobrepoblación, fallas en las condiciones de higiene y deficiencias en la alimentación de los reos, entre otros.

La propia  Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó que los penales administrados por los estados de Nayarit, Guerrero y Quintana Roo cuentan con las peores condiciones para alcanzar la reinserción social, mientras que los ubicados en Guanajuato, Aguascalientes y Baja California, son adecuados, o sea, que son mejores.

Durante la visita realizada a 130 penales, se detectó que en 65 existe sobrepoblación, situación que genera problemas de salud y seguridad; en 95 se detectó la ausencia de personal de seguridad y custodia mientras que en 86 no existen protocolos para la prevención y atención a incidentes violentos, es decir, se desconoce cómo prevenir o atender incidentes como riñas, lesiones o motines.

En 84 no existen programas para la prevención de las adicciones y desintoxicación voluntaria, mientras que en 81 prevalecen deficiencias en las condiciones materiales y de higiene para los presos.

“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, decimos nosotros. Queda poco tiempo para que finalice la actual administración, pero todo lo que se pueda hacer por los reos, sus familias y la seguridad de los nayaritas, no está de más. Hay que ponerse en acción y no quedarse con los brazos cruzados.

VEREMOS Y DIREMOS