Los servidores públicos que Nayarit necesita

Caldero Político

La gente ya está harta de deshonestos y corruptos, de trampas y tramposos; ya no soporta a funcionarios creídos y engreídos, mucho menos a cínicos y soberbios.

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En estos tiempos de transformaciones el llamado ‘Servidor Público’ debe considerar el significado, estadía y trascendencia de su trabajo y estar al servicio de los ciudadanos, en el proceso de cambios en la sociedad.

La sociedad desea servidores que tengan principios y valores: ética,  honestidad, que impulsen la igualdad y la solidaridad; que dejen de lado la participación protagónica personal y que ofrezcan vocación de servicio para todos por igual. Se necesitan personas que fomenten el esfuerzo colectivo y que demuestren eficiencia y responsabilidad.

El ‘Servidor Público’ debe orientarse principalmente por el propósito de atender las necesidades de los ciudadanos, del pueblo en general sin tacha, poniendo a disposición de las familias su capacidad con el fin de contribuir al desarrollo y anteponiendo los máximos fines populares  cualquier propósito o interés particular. Esos individuos afortunados por ocupar un cargo no llegan a sus puestos a robar ni a apoderarse de los bienes públicos, mucho menos a favorecer sus intereses o los de sus allegados, amigos o compadres.

La vocación de servicio es uno de los principios y valores fundamentales del ‘Servidor Público’, por lo tanto, se requieren aquell@s que muestren satisfacción y pasión por brindar la mejor atención y calidad de servicio; que se comprometan a entender, atender y resolver las necesidades los que los eligieron o a quienes se deben. No se equivoquen.

El propósito de los funcionarios es atender con cordialidad, humanidad, rapidez y sentido de oportunidad los planteamientos del pueblo. Igualmente, deben prepararse y estar en constante desarrollo, buscando el mejoramiento de las propias capacidades y ser abiertos al aprendizaje de nuevos conocimientos, con la finalidad de prestar un mejor servicio.

Los servidores deberán observar buena conducta dentro y fuera de los horarios de trabajo;  practicar en forma constante el respeto a quienes les brindan atención; guardar reserva de los asuntos que lleguen a su conocimiento; mantener  respeto y motivar a sus compañeros de trabajo al mejoramiento continuo y al trabajo colectivo.

Es definitivo: un servidor público debe actuar en base a la justicia, la razón y la argumentación por encima de cualquier interés individual; su rol se orienta a la generación del bien colectivo no a lucrar ni a buscar la manera de robar o apoderarse de lo que no le corresponde.

Dentro de la competencia política, el funcionario público sobresaldrá por ser creativo e innovador, no del montón; su trabajo debe traducirse  en la búsqueda constante de nuevas formas de desempeño que resuelvan con eficiencia los problemas que en forma cotidiana se van presentando, con una visión de reto frente a cada problema que se le presente y enfocándose en su resolución.

Y, sobre todo, los servidores del pueblo deben ser HONESTOS, RESPONSABLES, de actuar transparente y comprometido AL CIENTO POR CIENTO con el pueblo. No ser de aquellos que llegan con una mano atrás y otra adelante y salen con los bolsillos hinchados de billetes. Que así sea.

VEREMOS Y DIREMOS.

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