Mayra y el abuso que sufrió por no ser “niña bien”…

Simples Deducciones

No es fácil casarse con alguien que es de familia de dinero y de apellido conocido, cuando tú provienes de una familia que aunque unida, tuvo que trabajar vendiendo bolis, dulces, cartón y latas de aluminio para ayudar a tu familia a salir adelante. Las diferencias en las clases sociales siguen existiendo y eso te lo digo yo que lo viví en carne propia y hoy, apenas estoy recuperando mi vida, aunque aún no puedo encontrar mi lugar”, es la historia de Mayra, de rostro bello y de cuerpo dice ella, “con unos 15 kilos de más de sinsabores y desavenencias”. Mayra creció en Tepic, tiene 32 años y su piel blanca contrasta con sus ojos negros profundos que aun sin maquillaje y llenos de tristeza lucen bellos. “¿Sabes?, nunca me pude ‘poner a la altura’ de sus amistades, pero aún peor de su familia, todos me miraban por abajo del hombro y me hacían el vacío”.

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Recuerda que gracias a una beca por sus buenas calificaciones en preparatoria pudo llegar a estudiar una carrera universitaria, el dinero bien cuidado le dio oportunidad de sacar copias a los libros de sus compañeros (cuando se lo permitía algún maestro), de pagar casi todos los camiones para ir y regresar a su casa, aunque acepta que hubo veces que tuvo que caminar. Ahí conoció a Efrén, no estaban en la misma carrera, pero topaban en pasillos comunes, “obvio en el camión no porque él traía un súper carro, supe que era hijo de una reconocida familia y un día, en un evento cultural platicó conmigo y como después de 2 horas me pidió mi número de teléfono (Mayra ríe), yo no tenía celular, en mi casa no había tampoco nada de esos, apenas nos alcanzaba para que mis 3 hermanos fueran a la escuela y le dije que no tenía, creo que no me creyó”.

“Pasaron dos semanas en las que él me iba a buscar al edificio donde yo estudiaba y me comenzó a dar raite, nunca se quiso pasar de listo. Un día, una invitación de él marcó mi destino y por eso estoy aquí platicándote de esto. Me invitó a una cena en su casa, sus papás cumplían 20 años de casados y harían una gran fiesta. Me paralicé, ni siquiera tenía para los últimos 3 camiones antes de que llegara el dinero de la beca, no tenía amigas pudientes que me prestaran un bonito vestido, zapatos, maquillaje y le dije todos esos peros”.

“Efrén se quedó callado y al día siguiente con una amiga de él me llevaron casi cargando a una tienda en Ciudad del Valle, él pagó el vestido, zapatos y un perfume Chanel que aún tengo. Su amiga me llevó el día de la fiesta a un salón de belleza y por primera vez supe lo que era una limpieza facial, arreglo de uñas de manos y pies, maquillaje fino y un trato de muchas sonrisas y halagos”. Dice que en la fiesta todo fue, “lindo, agradable, una vida soñada”, ahí contra toda resistencia de Mayra se hicieron novios y empezó su calvario.

“Ni todo el amor de Efrén pudo contra los malos modos de su familia en mi contra, su madre le decía: mira mi amor, vino Marcelita la hija del arquitecto”.guapa, bella, educada y de tu nivel. Sus amigos platicaban de sus anécdotas en colegios particulares, de viajes a Italia, Europa e incluso al caribe mexicano, yo que les podía platicar, si el día de la boda mis papás pidieron prestado para tomar 2 o 3 taxis e ir a la iglesia y luego a la fiesta y después a la casa. Si la ropa de ellos y mis hermanos fue prestada por la patrona de mi mamá y una amiga, todo ello en 4 años acabó con el amor entre Efrén y yo.

Ahora que estamos divorciados, él se ha ido a Estados Unidos y según he visto por conocidos comunes del Facebook que tiene una nueva pareja, lo he visto que pasea en un crucero y cenando en restaurantes de lujo. Yo, intento iniciar a trabajar para lo que estudié, mi lugar no lo encuentro porque viví de prisa 4 años en lujos y viajes cortos aquí en el país, volver a mi casa es triste, doloroso y sería una carga. Por lo pronto estoy con una amiga y ella me está ayudando a conseguir un trabajo para ayudar a mi familia que me sigue apoyando. Por todo lo que viví en corto tiempo te puedo decir, que las clase sociales siguen existiendo y se vuelven a veces, barreras infranqueables”, sin duda la historia de Mayra me hace reflexionar, desafortunadamente en el país prevalece la discriminación, pero más allá de ello somos “clasistas” y eso es algo que no se ve para cuándo pueda terminar. Mándame tus comentarios, dudas y sugerencias a mi Facebook Juan Félix Chávez Flores o a mi correo Juanfechavez@gmail.com