Orígenes de la fotografía en el Tepic de ayer Parte II

Apoyándonos en los datos encontrados en la revista “Alquimia” de diciembre del 2004, del Sistema Nacional de Fototecas, pudimos encontrar pormenores de algunos de los primeros fotógrafos que venían a Tepic y a la región norte, sur y costa del actual Nayarit.

La investigadora Cecilia Gutiérrez Arriola contribuye con los estudios encontrados hasta cerca de finales del siglo XIX, mediante los cuales dimos cuenta de saber de aquellos aventureros trashumantes que viajaban de ciudad en ciudad, cargando sus daguerrotipos y sus ambrotipos, equipos con los cuales iniciaba la era fotográfica en el mundo.

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En esta parte segunda, la ensayista Cecilia Gutiérrez nos dice: “Esta región no quedó exenta de la visita de fotógrafos viajeros científicos. En 1898 el antropólogo Carl Lumholtz, habiéndose hospedado en el Hotel La Bola de Oro de Tepic, y escrito muy gratamente de él, estuvo varios meses haciendo estudios científicos y tomando fotografías de los grupos indígenas coras y huicholes en la Sierra del Nayar”.

Mas adelante, la investigadora narra que el francés León Diguet utilizó el registro  fotográfico en su misión científica por el territorio de Tepic, entre 1896 y 1898, tomando rostros, trajes, casas y pueblos coras, huicholes y tepehuanos, material valioso que se conserva en el Musée I’Homme de París.

En 1893 por la calle Lerdo 78, se estableció formalmente el Estudio Fotográfico del señor Francisco C. Herrera. Le puso por nombre “Fotografía Artística” y su lema era ‘Verdad y Belleza’. Herrera fue un fotógrafo profesional que por su afán de estar a la moda en sus equipos, viajaría a la Exposición Mundial de San Luis Missouri en 1904. Uno de sus trabajos destacados del fotógrafo Herrera fue titulado “El General Martín Espinoza con su estado mayor pasando revista en la ciudad de Tepic”, del 29 de mayo del año 1911.

En la década de los años veinte, su hijo Manuel Herrera lo relevó en el gabinete de fotografía y en la profesión. Manuel Herrera fue el fotógrafo oficial del obispo Azpeitia y Palomar, de 1919 a 1935. Además, este fotógrafo realizó visitas a poblados y elaboró paisajes para difundirlos masivamente como tarjetas postales.

El fotógrafo Jesús Cataño aparece ya en la prensa tepiqueña como “fotógrafo de fotos artísticas y dibujante”. Además de retratos, hizo placas de actos conmemorativos como cuando retrató al Kaiser Guillermo II de Alemania y Prusia, el 27 de enero de 1918, organizado por los alemanes de la Casa Delius en un salón quizá de la misma casa comercial y consulado en la calle principal de Tepic, el cual fue engalanado por banderas y por el retrato del Kaiser, y como anfitriones en ese evento se tuvieron a las familias Delius, Hildebrand y Meyer. El mismo Cataño colaboró en la edición de “Recuerdos del Centenario”, número especial de “El Eco de Tepic” con la foto del Quinto Batallón.

Catalina Gutiérrez Arriola hace mención de un fotógrafo quizá de apellido Flores, que en 1905 registra el envío de un retrato de una familia a Tepic. Parece que la familia del señor Flores continuó con el trabajo fotográfico en fechas posteriores.

La primera fotógrafa en Tepic

Se trata de doña Josefa Fernández de Maisterrena, esposa de don Fermín Maisterrena, el hombre fuerte de la entonces poderosa Casa Aguirre. Doña Josefa tenía una cámara de fuelle y un cuarto oscuro en su casa. Retrataba fiestas, niños, y los lujosos muebles de su casa.

La dinastía Rivera

La dinastía de los fotógrafos Rivera, que aún continúan con la actividad fotográfica, inicia en la década de los veinte con el Estudio del señor José C. Rivera, por la calle 16 de septiembre número 353, domicilio que algunas veces lo troquelaba al reverso de sus fotografías. Don José se había iniciado en 1910 como ayudante en el laboratorio de don Manuel Herrera. Luego emigró a San Francisco EEUU en 1918. Allá aprendió más del oficio y regresó a reinstalarse en 1922. A don José C. Rivera se le debe el registro de la famosa foto de “los colgados” donde aparecen más de diez ejecutados pendiendo de un árbol.

Como casi todos los primeros fotógrafos, heredaron a sus hijos y familiares los equipos y el oficio. De repente aparecen fotos con la firma Rivera Jr. Tratándose de Juan José Rivera hijo. Muy joven aún, Juan José Rivera o Rivera Jr. Registra los carros alegóricos de los carnavales de Tepic. A sus 17 años de edad, Rivera Jr. Hacía excelentes tomas panorámicas de la ciudad. En 1940 Juan José instaló su propio laboratorio fotográfico y una tienda de artículos de Fotografía. Por más de treinta años, Rivera Jr. era el infaltable retratista de los sucesos de Tepic.

La investigadora Gutiérrez Arriola también nos habla de dos fotógrafos de la década del veinte en el siglo pasado, uno que firmaba como REA que hacía retratos de personas con técnicas refinadas y modernas. El otro fotógrafo al que se refiere nuestra fuente informativa era alguien que firmaba sus trabajos como LopF o FLF, tratándose de un fotógrafo llamado Francisco López, que puso su estudio en la esquina de las calles Durango y Zapata, (Iturbide entonces). A principio de los años veinte, don Francisco López realizó un curioso y extraordinario trabajo al que tituló “Circuito Panorámico de la ciudad de Tepic”, mismo que editó en un pequeño álbum que contiene nueve postales numeradas, ordenadas y ligadas por detrás con cintas de algodón. Así se aprecia una vista panorámica de la ciudad de Tepic, desde un lugar estratégico y alto. De don Francisco López es aquella fotografía donde se muestra una Alameda “desgreñada” pues había sido tomada siete horas después del ciclón que azotó en Tepic el 25 de octubre de 1925”. Hay también una foto de esa fecha con una de las cruces de las torres de catedral enchuecada por el aironazo, y en la otra torre no hay cruz pues el propio ciclón la tumbó.

Mi agradecimiento a mi compañero fotógrafo de Bahía de Banderas, Guevara Guevara Monroy por haberme hecho llegar esta revista “Alquimia”, y por advertirme que me iba a interesar el capítulo “Apuntes para la Historia de la Fotografía en Nayarit”, de la investigadora Cecilia Gutiérrez Arriola,, lo cual se los hago llegar en contribución de nuestra crónica regional.