Paz y organización, las divisas

Caldero Político

Lo que la gente quiere es paz, organizarse para trabajar y alcanzar el progreso en unidad en los 20 municipios. El bienestar y la prosperidad llegan por añadidura. Sean del color que sean, los ciudadanos participan en los procesos electorales con entusiasmo sabedores que con buenos gobernantes se asegura un buen futuro para todos. En Nayarit, las elecciones locales serán hasta el 2017, pero en el ya cada vez más cercano 2016 habrá elecciones en prácticamente la mitad del país: 13 elecciones locales, además de la extraordinaria de Colima.

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Aquí el Instituto Nacional Electoral (INE) tiene un rol muy importante pero se ocupa mucho dinero. Los partidos políticos se llevarán más de 4 mil millones de pesos, ni más ni menos.

De tal forma que para el próximo año habrá elecciones en Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, además de las ya mencionadas de Colima.

La transparencia es clave para el robustecimiento del sistema electoral porque en México padecemos una crisis de credibilidad y confianza que afecta también a las instituciones y a los partidos políticos; sin embargo, será una buena oportunidad para revertir la percepción de la ciudadanía.

Para construir confianza debe darse apertura al escrutinio público por parte de los partidos políticos y de las autoridades electorales. Si bien el sistema democrático se basa en la transparencia, ésta va más allá del ámbito electoral -partidos, candidatos y autoridad electoral- por lo que debe estar presente también en la actuación de legisladores y gobiernos.

Estos cambios se pueden ver, según la óptica del INE, en al menos tres nuevas disposiciones: la máxima publicidad, como uno de los principios rectores de la actividad electoral; el robustecimiento de la fiscalización a nivel nacional y la conversión de los partidos políticos como sujetos obligados directos en materia de transparencia.

Ejercer miles de millones de pesos en favor de los partidos políticos y los candidatos es lo que molesta a la sociedad, porque los ciudadanos piensan que es dinero tirado a la calle, a un barril sin fondo y que mejor debería destinarse a programas sociales como combatir el hambre o mejorar la educación.

Se cree que los beneficiarios de esos recursos millonarios son los políticos de siempre que aprovechan la democracia para lucrar y darse una vida holgada alejada del promedio del pueblo. Casos de pillos así sobran, pero deberemos comprender que los países evolucionan cuando se permite la apertura democrática para lograr la participación de todos sin restricciones y hay que darle para adelante pese a esos yerros.