Top 10: Datos científicos sobre la masturbación

La masturbación es un placer que los seres humanos experimentamos como parte de nuestra sexualidad y autoconocimiento, no podríamos saber qué nos genera placer y comunicárselo a nuestra pareja si no conociéramos nuestro propio cuerpo y aquellas zonas que nos generan mayor placer. De acuerdo con estadísticas, el 95 por ciento de los hombres sucumben a la autoestimulación, frente a un 89% de las mujeres, de los cuales, prácticamente la mitad tiene esta práctica de manera diaria. El 53 por ciento de las mujeres usa vibrador a la hora de masturbarse, y el 17 por ciento de los hombres, también.

1. Orgasmo

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A diferencia de lo que se podría creer, los orgasmos que se pueden experimentar a través de la masturbación, suelen ser, salvo en contadas excepciones, más intensos y placenteros que el que se tiene al tener relaciones con una pareja. Además de que en el caso de las mujeres, este se alcanza en una media de 4 minutos, mientras que en pareja tardan entre 15 y 20 minutos.

2. Origen del término

El término “masturbarse” proviene del latín manus turbare, cuyo significado se aproximaría a turbarse o violentarse con la mano, lo que pone en evidencia que el onanismo femenino ha sido siempre subsidiario del masculino, y que carece de un término específico que lo designe, siendo más apropiado el verbo “digiturbarse”.

3. Enfermedades

La liberación hormonal posterior a la eyaculación, unida a la liberación de tensión, mejora el estado de ánimo y favorece la relajación, además de que ayuda a prevenir distintas patologías como la diabetes tipo 2. La liberación de cortisol ayuda a reforzar el sistema inmunológico y la de endorfinas en el torrente sanguíneo reduce la depresión.

4. Disfunciones sexuales

El autoerotismo ayuda a superar barreras psicológicas que conducen a disfunciones sexuales como la anorgasmia y la pérdida de deseo sexual, al proporcionar un mejor conocimiento de la propia anatomía y contribuir a la inhibición de la ansiedad.

5. Infecciones

Reduce las infecciones o enfermedades del tracto urinario. En el caso de las mujeres, ayuda a que se abra el cuello uterino y libere mucosidad y fluidos cervicales, que suelen albergar bacterias. En el caso de los hombres, ayuda a fortalecer la musculatura, previniendo así la incontinencia y la disfunción eréctil, lo cual se obtiene también a través de las erecciones matutinas.

6. Dolor menstrual

Ayuda a mitigar el dolor menstrual: las molestias suelen verse reducidas cuando la mujer se masturba antes y después del periodo de sangrado. El onanismo también presenta ventajas de cara al primer parto, ya que al fortalecer la pelvis, procura contracciones más eficaces.

7. Cáncer

Disminuye el riesgo de padecer tumores prostáticos. Los hombres que practican la masturbación más de cinco veces a la semana entre los 20 y los 50 años tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer, afirmaba un trabajo del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne (Australia). Estudios posteriores, sin embargo, señalan que la masturbación frecuente a edades tempranas es precisamente la causa de la aparición de dicha enfermedad, con lo que existe cierta controversia al respecto.

8. Espermatozoides

Mejora de forma considerable la movilidad y calidad de los espermatozoides. Un estudio publicado en la revista Fertility and Sterility reveló que si el varón mantiene periodos de abstinencia de eyaculación cortos, provocando eyaculaciones más frecuentes, se reduce la proporción de espermatozoides con ADN fragmentado, favoreciendo con ello su fertilidad.

9. Animales

Los animales también se masturban. Como ejemplo, los ejemplares macho de las ardillas terrestres de El Cabo se masturban poco después de copular con las hembras para reducir el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, según un estudio publicado en la revista PLoS ONE. Los delfines también se masturban desde la infancia.

10.  Testosterona

Contra todo pronóstico, se masturban con más frecuencia aquellos que mantienen relaciones sexuales con asiduidad que los que llevan un tiempo sin hacerlo. En los hombres, ello es debido al aumento de la testosterona durante el periodo de actividad sexual, que conduce a una mayor apetencia en general, creando un círculo vicioso (nunca mejor dicho).