Trump quiere reconquistar la Luna y apoderarse de la minería espacial

Luego de 45 años de la última misión tripulada al satélite natural de la Tierra, el presidente de Estados Unidos anunció esta semana una nueva estrategia que pretende volver a enviar astronautas a la Luna.

En el marco del 45 aniversario de la última misión de alunizaje, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció la Directiva 1 de Política Espacial en la que insta a volver a llevar a astronautas estadounidenses a la Luna e incluso Marte.

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Sin embargo, la directiva que firmó el mandatario no detalla plazos ni el presupuesto para esa misión, claves para que la promesa se convierta en realidad. No obstante, queda claro que no se trata de un plan con fines meramente científicos.

Según Trump esto representa, además de un trampolín para la “exploración humana” de Marte y el resto del sistema solar, de una “exploración y utilización a largo plazo” del satélite natural de la Tierra.

“No solo plantaremos nuestra bandera y dejaremos nuestra huella sino que estableceremos las bases para una eventual misión a Marte. Y quizá, algún día, a muchos más mundos más allá”, dijo el presidente estadounidense durante el acto de firma de la directiva.

Con un enfoque orientado a la privatización, comparado con los planes de exploración espacial de sus predecesores, Trump busca el apoyo de empresarios para explotar los recursos que actualmente orbitan alrededor de nuestro planeta.

Así, la fila de empresas que desean explotar comercialmente el satélite terrestre es larga, como Moon Express, que quiere enviar un pequeño módulo robótico a la Luna en 2018 con la intención de explotar algunos de los minerales que hay en su superficie. Se suma a la lista Space X, del inventor millonario Elon Musk, y le siguen otras como Virgin, Blue Oregon y United Launch Alliance, que también quieren hacerse con el mercado de minerales lunares.

Hace 45 años que la última misión tripulada fue enviada a la Luna. Foto: NASA

Pero no solo de minería se trata el renovado interés por regresar a la Luna, sino también turismo espacial o aplicaciones militares.

A nivel mundial también los planes del gobierno de Estados Unidos desataron temores de un resurgimiento de la Guerra Fría. De esta manera, China afirmó su posición de evitar el uso de armas en el espacio exterior.

 

Guerra a la vista

La posición de China sobre la prevención de la militarización más allá de la atmósfera terrestre fue dada a conocer por el vocero del Ministro de Exteriores, Lu Kang. “Ya en las pláticas de desarme en Ginebra, China expresó claramente su esperanza de que varias partes de la comunidad internacional lleguen al consenso de comprometerse a la pronta conclusión de un tratado que apunte a la prevención de la militarización del espacio exterior”.

 

El Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe específicamente la «explotación unilateral y privada de los recursos económicos», pero eso no ha impedido que varias empresas se lancen al desarrollo de tecnología para la minería espacial.

 

Millones y planes

Mientras tanto, lo cierto es que más allá de la militarización del espacio exterior los recursos aprovechables de los cuerpos celestes representan cientos de miles de millones de dólares. Para muestra, los metales del grupo del platino que se encuentra en algunos asteroides que hacen que “cazadores de meteoritos” se peleen por ellos cuando caen a la Tierra.

De igual manera, la Directiva 1 de Política Espacial no es nueva. Trump es ya el tercer presidente republicano consecutivo que promete ir a la Luna. Incluso en 2004, George Bush hijo lanzó el programa Constelación, cuyos resultados serían visibles en 2020. No obstante, la poca financiación que se le dio al plan hizo que se retrasara su implementación, hasta que en 2010 Obama lo canceló para enfocarse mejor en la exploración de asteroides y de Marte.