Un trozo de historia

Véritas Liberabit Vos

Con la muerte de Fidel Castro el viernes 25 de noviembre se cierra una etapa crucial de la historia moderna marcada por la línea posterior a la segunda guerra mundial, representada en un choque de fuerzas entre las dos súper potencias emanadas de ese conflicto bélico, los dos polos antagónicos que se repartían el mundo en dominio y autoridad produjeron la otra guerra, la denominada Guerra Fría donde la imagen de Castro tuvo un papel preponderante.

publicidad
Publicidad

Su llegada al poder en Cuba un primero de enero de 1959 derrocando al entonces dictador Fulgencio Batista causó la admiración y reconocimiento de los diferentes órdenes mundiales que vieron como un puñado de hombres se enfrentaba a un enemigo muy superior asaltando primeramente el estratégico Cuartel Moncada para después de algunos años  apostarse en la Sierra Maestra e iniciar una guerra de guerrillas que al poco tiempo le dio la victoria revolucionaria, una victoria que ante el asombro de su cuasi vecino Estados Unidos alineó a la Unión Soviética convirtiéndose así en el primer satélite comunista de América Latina, una daga muy filosa cercana a la yugular del país más poderoso y peligro inminente para un Continente esperanzado en el “God bless América”.

Si, hablamos de un personaje longevo en el poder, que permaneció al frente de la Isla por 47 años cantidad solo superada por la reina Isabel II de Inglaterra y por el monarca de Tailandia Bhumibol Adulyadej, una época que pasó de las imágenes televisivas irregulares en blanco y negro a las nítidas e inmediatas transmisiones de hoy, donde vimos pasar historias de Mandatarios, Pontífices, guerras, tecnologías, acciones y pasiones.

La segunda mitad del siglo XX no se podría escribir sin mencionar la influencia estratégicamente geopolítica emanada de este régimen que tuvo se germen cuando Fidel Castro acompañado por 81 milicianos que habían sido exiliados de Cuba se incorporaron al yate Grandma (una conjunción y estilización de la palabra abuela en inglés) y partieron de México hacia las montañas donde iniciarían su aventura allá por el año de 1956, aventura cuyo desenlace  fue motivo de puntos importantes y definitorios en la agenda de 10 Presidentes de Estados Unidos (Dwight Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush, Bill Clinton y George W. Bush) a los que le dedicaron horas y días de extrema preponderancia, siendo con John F. Kennedy (1961 – 1963)  los años de mayor crispación y conatos latentes que conmocionaron al mundo, en particular enfrentando un ataque directo organizado por la CIA realizado por disidentes cubanos que ha quedado en la historia como uno de los fracasos más sonados en lo que corresponde a una incursión militar, nos referimos al ataque a Bahía de Cochinos en Playa Girón en abril de 1961, en donde Fidel Castro hizo sentir el poder de las tropas de las Fuerzas Armadas revolucionarias y su capacidad de contrainteligencia y que en un lapso de 72 horas había sofocado la invasión capturando a más de 1200 prisioneros y poniendo en evidencia el orgullo y prosapia de los Estados Unidos.

El otro acontecimiento vivido dentro de la administración Kennedy fue la llamada “Crisis de los Misiles” cuando la inteligencia de los Estados Unidos descubrió la instalación de misiles soviéticos en territorio cubano, una amenaza flagrante para la seguridad no solo de los norteamericanos sino del mundo entero, estos días de noviembre de 1962 pusieron al mundo al borde de una hecatombe nuclear y una psicosis general de los años de la postguerra que aún tenían el olor de la carne quemada por las radiaciones de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki; esta crisis fue resuelta favorablemente por la gestión de John y Robert Kennedy que obligaron al líder de la Unión Soviética Nikita Jrushchov a desistir de esta peligrosa maniobra.

La trágica muerte de Kennedy en 1963 no cerró el capítulo de encono pero sí dejo alternancias en la disputa ante las posiciones encontradas del dictador comunista y los propietarios de la Casa Blanca que jamás desistieron del embargo económico decretado desde 1960 al que se tuvo que hacer frente sobre todo con el apoyo soviético del cuál siempre gozó desde Jrushchov, pasando por Leónid Brezhnev, Yuri Andropov, Kostantín Chernenko y Mijaíl Gorbachov con quién vivió el desplome de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista en Europa del Este conteniendo a la pléyade de aliados y amigos afines a este régimen.

Los cambios en el mundo y la apertura al nuevo siglo hacían pensar en una modificación política y racional, sin embargo el arraigo al poder y a la idea explotada por él y su gobierno referente a las políticas internas de la Isla seguían, la pobreza permanente y la injusticia contrastaban con los adelantos médicos,  la cobertura de salud y las proezas deportivas de atletas y competidores que buscaban la forma de poder escapar de su terruño.

Se cierra un capítulo más de la historia, la de un personaje que de acuerdo a las crónicas sobrevivió a más atentados hacia su persona (se habla de 630); de aquel que durante cuatro horas y veintinueve minutos pronuncio un discurso ante el pleno de la ONU, y uno de 7 horas y cuarto ante sus compatriotas, de un mandatario que veía el fomento de regímenes similares al suyo en América Latina y parte de África, exportando la guerrilla disidente en muchos rincones del mundo.

Su muerte no causo tanta sorpresa porque se conocía lo frágil de su salud, lo que queda en el aire será el veredicto final que la historia le dé a este a Fidel Castro Ruz.

Publicidad