Yo vencí al cáncer…

Simples deducciones

Ni idea tengo de las veces que oí, auto explórate o las mamografías porque yo apenas cumplía los 26 años, eso era para mujeres viejas como mi mamá, o mis tías, primas más grandes, ¡a mi abuela! Yo que, apenas iniciaba mi matrimonio, estaba feliz porque mi período se había retrasado, un bebé, una niña para vestirla de princesa, la emoción no me dejaba dormir de confirmar la noticia, pero la vida me daría un revés tan duro que arrancó en un segundo con la frase médica, tienes cáncer en tu mama izquierda, sí, ahí donde mi corazón se detuvo y las lágrimas no fluyeron”, es Amairany hoy de 32 años y sobreviviente a este terrible padecimiento que se presenta más en mujeres que en hombres.

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Amy de cariño para su familia y amigos apenas había alcanzado los 26 años de edad y casi 6 meses de casada con el hombre de su vida a quien conoció en la universidad y a pesar de que no cuadraron en el primer instante, con el paso del tiempo y la cercanía se enamoraron y vino la boda, un ofrecimiento de trabajo para él, la oportunidad de crecimiento laboral y luego la ingresaría a ella a la misma empresa, todo marchaba perfecto.

Llevaban un mes en Guadalajara cuando ella salió de bañarse y se paró frente al espejo para revisar su abdomen a ver si veía algo, “y lo que vi no fue lo que yo esperaba, conocía bien mi físico, noté una ligera diferencia entre un seno y el otro, algo imperceptible es algo que no sé cómo explicarlo, pero era diferente y la alarma se disparó en mi mente”.

¿Cuántas mujeres de mi familia habían tenido cáncer?, ¿Cómo les inició?, “Dios no sabía nada de eso a pesar de que cuidé a dos de ellas ya en casa después de que les habían retirado una mama, recordé también que 3 sobrinas de mi papá habían fallecido por este mal, ambas familias no nos llevábamos mucho por lo que no sabía tanto de ellos como en ese momento hubiera deseado, ni siquiera conocía donde vivían, en Nayarit no”.

Amy se quedó sentada en la orilla de la cama, de ahí se vistió y buscó a la única persona que conocía en tierras tapatías, esposa de un compañero de su esposo quien amablemente les indicó que en el edificio donde ellos vivían, se había desocupado un departamento, le contó lo que detectó y con solidaridad inmediata la llevó con un buen doctor quien de inmediato realizó los estudios preliminares, desde auscultar manualmente, mamografía, las preguntas eran una tras otra y las palabras demoledoras, “eres positiva a cáncer y me derrumbé. Esa noche le dije a Carlos quien me abrazó y repitió los votos dados ante Dios en la Iglesia el día que nos casamos”.

“Pero no fue así, la lucha inició, el cáncer no retrocedió, mi mamá y una hermana se fueron a Guadalajara a cuidarme, me debilité, iba a los tratamientos propios de la enfermedad, mi familia enviaba remedios caseros, comentarios de curas milagrosas, perdí la noción del tiempo, mi cabello que siempre presumí ya no quedaba nada, mis cejas tampoco y de mi esposo recibí las palabras más dolorosas que el mismo cáncer. Te voy a querer toda la vida, eres lo mejor que Dios me dio pero no soporto verte así, me duele en el alma y creo te robo más fortaleza que la que te puedo ofrecer. Me voy y no, no te angusties, no te voy a mandar los papeles de divorcio hasta que te alivies porque así va a ser y pues así tampoco pierdes la seguridad médica que te da mi trabajo”.

“Se fue sin mirar atrás y yo sin una palabra, mis fuerzas no alcanzaban para ello. Después de ese día el doctor me dio otra noticia, era hora de quitar mi seno lo oí a lo lejos y como un animal en etapa terminal no hubo lágrimas, oposición al contrario le pedí a Dios con el corazón que no me dejara salir viva de la cirugía, que mejor me llevara, cómo para que me quedaba aquí si ya era un remedo de mujer, pero Dios me dijo no y salí adelante, toqué la campana de curación de cáncer hace 3 años más o menos. De Ernesto supe que ya andaba con otra al mes de que yo enfermé, nos divorciamos, regresé a Tepic con mi familia, me reviso constantemente, más de lo debido quizá y apenas entiendo que con un seno o sin él sigo siendo Amy, la hija, la hermana, la contadora, ¡la mujer!”.

Amy dice que no para de invitar a las mujeres a que se revisen sus mamas y en general su salud, “si yo hubiera sido más precavida quizá no hubiera pasado por todo esto, ahora con apoyo de mis padres estoy a punto de la reconstrucción de seno aunque sé honestamente que una mujer no es un par de mamas o un cabello largo, sin embargo tener esa parte otra vez, es como comenzar a dejar ese pasado ahí, atrás de mi”. Mándame tus comentarios, dudas y sugerencias a mi Facebook Juan Félix Chávez Flores o a mi correo juanfechavez@gmail.com

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