Lenguaje y comunicación

Veritas Libertas Vos

En el mundo contemporáneo se vive una inflación del sentido de las palabras, a pesar de los grandes avances que en el aspecto tecnológico recibimos en forma acelerada, las estadísticas marcan que vivimos muy informados pero poco, muy poco comunicados.

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Esta sensación que se percibe cuando vemos que podemos enterarnos a solo instantes aquello que ocurre en el otro confín del globo terráqueo, pero difícilmente sabemos lo que necesitan nuestros hijos o  quienes son los vecinos que viven a tres casas de distancia de la nuestra por poner solo dos ejemplos.  Carecemos de un diálogo efectivo con las personas más cercanas a nuestra vida, o si este se da, no trasciende o profundiza en lo que se desea expresar, y por ende las consecuencias salen a relucir, ya que de la comunicación efectiva depende muchas veces la felicidad o la frustración, la buena dirección de una obra por pequeña o grande que esta sea, la relación familiar y social, nuestra credibilidad ante los demás, en general es la comunicación un elemento fundamental para el buen desarrollo social del ser humano.

Mas sin embargo a pesar de estar conscientes de la importancia de la comunicación en nuestra vida, es el diálogo y la forma como abordamos la comunicación uno de los principales problemas del hombre en todas las épocas de la vida, pues ya lo señalaba Platón en su conocido Diálogo titulado Crátilo, que aborda el significado de las palabras y de su uso en el lenguaje, señalando que la palabra contiene ciertos sonidos que expresan la esencia de lo nombrado, expresando que “el nombre es el arquetipo de la cosa”, aquel que conoce los nombres conoce también las cosas y puede comunicar sus atributos, y así podemos seguir con la línea del tiempo paralela al desarrollo del lenguaje y ubicarnos en los orígenes sincréticos y sociológicos de nuestro país donde se nos considera poseedores de un lenguaje rico en aumentativos y diminutivos dentro del sustantivo común abstracto tiempo,  que se utilizan como buena salida para adecuarla a nuestro beneficio, así los términos de un ratito, un ratitito o un ratititito pueden convertirse en todo un calendario, de la misma forma en que se usa el “ahorita” término salvador para cuando uno recibe una indicación que puede cumplir al instante, después o tal vez nunca, de igual forma encontramos la tendencia al uso de circunloquios, es decir la costumbre a dar una y varias vueltas a las palabras para no decir de frente y llanamente las cosas, tal es así que nuestro genio actoral Mario Moreno Cantinflas reflejo de una manera cómica y extrema el tono básico de nuestra tendencia latina de hablar mucho y no decir nada, tal vez para no comprometernos o por que de plano no sabemos y nos cuesta trabajo decir no lo sé. Este modo tan particular en el lenguaje ha pasado a formar parte de la Real academia de la lengua  con el término de “cantinflear”, que de acuerdo a los estudios antropológicos lo heredamos en el mestizaje por el mutismo de nuestros indígenas y lo verborreico del español.

La comunicación efectiva es un asunto de voluntad, donde a pesar de las barreras antes señaladas, a las que se suman los distractores como es el uso de celular mientras aparentemente dialogamos con otra u otras personas, estas pueden ser adecuadamente superadas cuando tenemos el firme propósito de transmitir aquello que deseamos que llegue a nuestro interlocutor en el momento, en la forma y en la intensidad en que debe ser recibida, ya que la forma de decir las cosas puede cambiar el ánimo y la disposición de quien lo escucha.

Muy ad hoc es el siguiente cuento que nos narra que un día un Rey soñó que había perdido todos sus dientes, por lo que mandó llamar a uno de sus sabios, el cual al escuchar su sueño le contestó ¡qué desgracia mi señor! Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad, el Rey enfurecido por la respuesta ordenó que fuese castigado con cien azotes, no conforme con esta opinión mando llamar a otro sabio de la corte, quien al escuchar el sueño  exclamo con gozo extremo ¡Perfecto majestad, una gran felicidad tiene la vida reservada para usted! El sueño significa que sobrevivirá a todos sus parientes; el Rey satisfecho ordenó que premiasen al sabio con cien monedas de oro. Cuando el sabio salía del palacio uno de los cortesanos le dijo admirado ¡no es posible! La interpretación que has hecho del sueño es la misma que el primer sabio, solo que al primero lo castigaron y a ti te premian. A lo que el sabio respondió: recuerda que todo depende en la forma como se digan las cosas. Recordemos entonces uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarnos.