Los cobayos humanos

Veritas Libertas Vos

El cobayo o cobaya, es un animal muy común utilizado en la investigación, sobre todo en la biomédica, su nombre científico es el de cavia porcellus y coloquialmente se le da el nombre de conejillo de indias, término que es usado popularmente como sinónimo de cualquier objeto de experimentación en laboratorio, asimismo la Bioética, es la rama de la Ética que se encarga de estudiar todos los aspectos éticos de los avances y métodos tanto de la Medicina como de la Biología, todos los problemas morales que atañen a la vida en general, el medio ambiente y la defensa de los animales.

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Pues bien en este principio de año se ha vuelto a tornar como punto importante dentro del debate de la Asociación Médica Mundial (AMM) en su apartado bioético, el llamado a naciones como los Estados Unidos de Norteamérica para rechazar y detener la creación de embriones humanos con fines supuestos de investigación medica, considerando este hecho como un acto que devalúa y viola el derecho a la vida humana.

Tal como ocurrió en la 60va asamblea general de la AMM realizada en Nueva Delhi India donde se envió un mensaje de rechazo a todas las propuestas de creación con propósitos de investigación de embriones humanos, los cuales son tomados como simples cobayos o conejillos de indias para probar los efectos de tal o cual medicamento en estudio con la consabida eliminación al cesto de basura una vez que fue analizada o considerada su acción terapéutica.

La falta de ética y respeto por la vida de todos esos embriones que de acuerdo a la Bioética son ya un ser humano dotado de un alma espiritual, se une a casos actualmente conocidos de experimentación de nuevos medicamentos también en seres humanos con mayoría de edad y pleno uso de razón.

Aunque se quiera tapar el sol con un dedo, cubriendo con un argumento científico y de investigación a todas estas manipulaciones que sobre los seres humanos vivos y sanos se realiza, queda en claro que se trata de una práctica totalmente violatoria de la vida humana, primero porque el hombre haciendo un mal uso de la inteligencia que Dios le brindo, abusa de su fuerza ante seres en completo estado de indefensión como es el embrión humano para manejarlo a su antojo, impedir su irrestricto derecho a la vida, y por otra parte aprovechándose muchas veces de la necesidad de ciertas personas (a los voluntarios se les paga en promedio por su tiempo y disposición 365 dólares) y de la poca información que en efectos secundarios puede tener tal o cual aplicación de sustancias, sacrifican la vida de jóvenes que pasan a engrosar las listas de nuevos cobayos humanos que dan su vida en beneficio de estas investigaciones.

Es por esto que la solicitud que se hizo saber en días pasados a los principales países del orbe que en aras de una loable investigación médica y desarrollo de nuevos medicamentos que beneficien al enfermo se olvidan de una parte fundamental de la vida al no considerar los principios bioéticos que señalan el inicio de la vida.

La propuesta es clara una sociedad libre y virtuosa, debe rechazar todas aquellas prácticas que devalúan y atentan contra la vida humana en cualquier etapa desde la concepción hasta la muerte natural.

En el aire queda la propuesta, esperando que haya eco en la misma, y podamos vencer la inercia de este nuevo siglo donde vemos con tristeza como poco a poco se va perdiendo el aprecio por la vida, y que aunque se enarbolen propósitos de investigación y progreso, debe dejarse de manipular sin ningún escrúpulo la vida de los seres humanos como la de un conejillo de indias.

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