Un buen hábito de estudio Parte II

Véritas Liberabit Vos

Continuando con las técnicas que nos ayudan para poder tener éxito en aquello que estudiamos, pondremos a continuación otros puntos que colaboran en ir formando un buen hábito para aprovechar de mejor forma cualquier actividad de estudio del nivel y preparación que sea.

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¡Divídelo en cachitos!

Cuando tengas que estudiar mucho material, te ayudará a dividirlo en porciones. Supongamos que tienes un examen de ortografía de 30 palabras. En vez de pensar en todas las palabras juntas, intenta dividir el trabajo en bloques de cinco palabras y estúdiate uno o dos bloques por día, así al final podrás dar uno o varios repasos.

Igualmente si tienes un trabajo extenso de investigación, debes planearlo en partes consiguiendo el material, investigando partes de ello, tener a la mano y en funciones el equipo técnico que necesitas, etc. de tal manera que poco a poco se vaya completando tu trabajo. Esta es conocida como la técnica del “queso gruyere” que consiste en ir haciendo orificios a un todo, para que se haga menos pesado. Verás que al final todo se facilita.

Para este efecto es muy útil elaborar un esquema de actividades que sobre ese trabajo extenso puedes ir realizando día a día para así no sentirte abrumado o desesperado, recuerda un gran viaje inicia con el primer paso.

Si estás estancado, pide ayuda

No se puede estudiar bien cuando uno no entiende la materia, o tienes duda sobre algún tema, (una duda lleva a otra y así sucesivamente) asegúrate de pedir ayuda con tiempo a tu profesor si es que hay algo que no acabas de entender. También es muy útil releer tus apuntes, ¿te aclaran algo?, en caso negativo pídele al profesor que te lo vuelva a explicar. Sí aun así persiste tu problema, una alternativa puede ser buscar a algún compañero tuyo que te explique o buscar asesorías particulares, regularmente siempre habrá un buen compañero que te pueda explicar con sus palabras y a su estilo lo que él entendió.

Dormir bien antes de un examen

¿Tu examen es mañana?

Has seguido tu plan de estudio, has aplicado las técnicas que hemos explicado pero, de repente, tienes la sensación de que no te acuerdas de nada, ni siquiera de cuanto es 2 +2, ¡no te dejes dominar por los nervios!, tu cerebro necesita tiempo para asimilar toda la información que ha incorporado y procesado. Intenta dormir bien por la noche anterior y te sorprenderás lo bien que sabes la materia al día siguiente.

No hay cosa más contraindicada que llegar a un examen desvelado, cansado e inseguro, realmente la experiencia marca que si queremos en una sola noche intentar aprendernos todo lo que en un parcial o período vimos sin antes haber estudiado o seguido algunos de los puntos mencionados, es realmente una cuestión de desgaste y tensión. Difícilmente la estadística nos marca que los resultados serán favorables, el cerebro no podrá procesar y asimilar toda esta información aunada al hecho de que tu sistema nervioso te puede jugar una mala pasada ya que tu seguridad al respecto no será la mejor.

Por ello lo recomendable es haber ido preparando con antelación el examen, presentación o trabajo a realizar, y como buen atleta o equipo en competición el día anterior se utilizará para dar repaso ligero, establecer la estrategia a utilizar, ver las generalidades, revisar los materiales, pluma, lápiz, borrador, calculadora, formulario, tabla periódica, regla, compás etcétera y sobre todo estar tranquilo y seguro de lo que se hará.

Generalidades

Hemos explicado que el estudio es un hábito una disciplina que tiene que ver mucho con la voluntad, es por ello que lo comparamos con la práctica de un deporte, y hacemos este símil:

Para que un boxeador pueda resistir una pelea de doce rounds, deberá tener un entrenamiento como si fuese a pelear 120, de la misma manera ocurre si vamos a tener un examen de matemáticas donde vendrán 15 ejercicios o problemas, para llegar bien preparados a él, necesitamos haber hecho o practicado durante mi estudio un símil de 150 ejercicios, entre tareas, trabajos o repasos, así llegaré al examen como un atleta ágil y dinámico, donde el tiempo no será ningún tipo de obstáculo, y ya no escucharemos la típica frase de “es que no me alcanzó el tiempo” o es que “el examen era muy largo”.

Así el estudio no es algo de un solo rato o instante, es una actividad continua que se va realizando en todo momento de la función educativa, dentro y fuera del aula, con la asistencia y participación en clase, con las tareas y trabajos, con los repasos y ensayos, con los prelectios y resúmenes, con loa apuntes e investigaciones, con las dudas y asesorías, de tal modo que los exámenes solo serán un reflejo de lo que durante todo el período.

Deseando que estos consejos sean útiles para todo aquél que realiza esa actividad tan importante y fructífera como lo es el ser Estudiante.