Una experiencia ejemplar

Véritas Liberabit Vos

Hay un viejo cuento oriental que dice así: En una ocasión iba un jeque árabe por el desierto y en eso se encontró con un temible tornado que se acercaba en dirección opuesta al camino de la caravana, cuando quedaron de frente mirándose el uno al otro, el jeque le preguntó ¿A dónde te diriges con tanta fuerza y coraje? A lo que el fenómeno contestó: Voy a Constantinopla ahí desataré mi furia y ocasionaré dos mil muertes, el personaje en cuestión quiso disuadirlo de su deseo, pero fue imposible, por lo que cada quién continuó su camino. Al regreso de su viaje se volvieron a topar ahora en dirección opuesta, ya para entonces este tornado había ocasionado una de las mayores inclemencias en aquella importante ciudad, de nuevo frente a frente por segunda vez, el caballero increpó al causante de tal desgracia reclamando airadamente: No cumpliste tu palabra, dijiste que solo ocasionarías dos mil muertes y la cifra final fue el doble, a lo que el interpelado respondió, No, yo sí cumplí con lo que dije, la otra cantidad murió de pánico”

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Tal vez sea una historia un tanto cruel, tal vez sea como tal producto de una imaginación y creatividad un tanto sórdida, sin embargo nos hace reflexionar ampliamente en casos de momentos aciagos como los que se vivieron el pasado fin de semana cuando era inminente la llegada del catalogado como el huracán más poderoso jamás conocido o que se pudiera tener noticias de algo similar y del que se podrían esperar resultados catastróficos por su llegada.

No era para menos ya que la información que se daba era cada vez más angustiante, en nuestra mente quedaba la huella trece años atrás del huracán “Kena” con el cual se comparaba y quedaba corto en intensidad y desarrollo por lo que se hacía pensar en una cuestión de destrucción y dolor; la diferencia fue que en esta ocasión la coordinación fue inmediata, puntual y precisa, El Gobernador del Estado encabezó una acción clara y decidida donde los tres sectores de Gobierno trabajaron al unísono para brindar a la población las instrucciones necesarias para cada momento de dicho suceso, brindando así un mensaje de confianza y seguridad que generó en los ciudadanos una conciencia personal de responsabilidad para actuar en consecuencia y buscar los elementos para cuidar de sí mismos y de sus familias.

Igualmente al unísono las redes sociales hicieron eco a las medidas tomadas por el Ejecutivo Estatal y en la mayoría de los casos realizaron una labor de apoyo y difusión que orientaba y daba rumbo a las indicaciones establecidas, paralelamente junto a las noticias que minuto a minuto llegaban sobre cómo se iba conformando en la atmósfera este huracán denominado “Patricia” y que justamente tomaba a nuestro país como blanco para internarse de la atmósfera a la tierra siendo Nayarit junto a Jalisco y Colima los estados que vivirían esta dramática experiencia.

Fueron horas de tensión y angustia, los municipios de Bahía de Banderas, Compostela y San Blas principales objetivos de este singular fenómeno fueron adecuadamente blindados con todas las medidas protocolarias para un evento de tal magnitud, respondiendo la población de una manera adecuada y pronta, los más de cuatrocientos albergues preparados para la contingencia, así como los avisos constantes en la radio y otros medios hacían de la previsión un valor importante para cada una de las personas.

Todo esto permitió tener el tiempo necesario para poder actuar inducidos por una guía clara y objetiva, desde la noche anterior se suspendieron las clases en todo el estado, se apoyó a la población civil con todas las medidas precautorias y se vio un liderazgo que pudo persuadir el sentido de responsabilidad y prevención ante esta situación climatológica.

El resultado final lo conocemos todos, cuando era ya casi inminente su llegada a tierra, este poderoso huracán se fue desviando de su ruta, fue aminorando su explosiva velocidad y nuestras cerros verdes fueron el escudo de todos las peticiones que con gran esmero cada familia encomendaba a Dios para pedir su intercesión y auxilio, consecuencia por demás disímbola el más fiero meteoro fue reducido a estragos menores, situación milagrosa, ayuda divina, recordando el “ayúdate que yo te ayudaré”.

Un reconocimiento al Gobierno del Estado, al Gobierno Federal a cada una de las instancias que fueron fundamentales para la prevención de cualquier consecuencia fatal ante una situación como ésta, donde se demostró que cuando hay rumbo, unidad y guía, los grandes problemas por mayúsculos que sean con la ayuda de Dios, el resultado se da por añadidura.